Un símbolo de poder y astucia. La UD compra dos parcelas en Almatriche para habilitarlo para uso deportivo, así como inmobiliario y servicios, y tenerlo en la recámara para construir un estadio propio si no prospera la opción de explotar el Gran Canaria en 2030. A algo más de un kilómetro del recinto de Siete Palmas, que sufrirá una reconstrucción total para pasar de 32.426 a 44 .484 butacas de cara al Mundial 2030 con un coste de cien millones (abonados por el Cabildo), hay un manto verde y un carretera cortada.
A unos metros de la rotonda de la GC-30, en paralelo a la gasolina del Hipercor de Siete Palmas, aguarda la zona cero del nuevo plan estratégico de la UD. Hay un rectángulo de 12.000 metros cuadrados para dar otro paso en la modernización de la entidad.
El club silencia la cuatín del desembolso de las dos parcelas, que llega tras adquirir el Palacio de Las Meleguinas que fue de residencia de Eufemiano Fuentes. Esta joya de gran valor arquitectónico fue residencia del expresidente pío pío, que además fue secuestrado en esa residencia -luego fallecería de forma trágica-. La compra del inmueble fue por algo más de dos millones y tendrá un uso de residencia deportiva.
Además, la idea de la UD es transformar el inmueble en el resort de lujo, así como espacio para la celebración de bodas, bautizos y fiestas privadas. El desembolso en el Palacio de Las Meleguinas asciende a ocho millones. También se trata de un espacio estratégico de cara a la celebración de la Copa del Mundo de 2030, para la concentración de las selecciones que jueguen en la sede de la Isla.
Este proceso de modernización, de cara a gozar de espacios propios de explotación, se inició con la finalización de la reforma de la Ciudad Deportiva de Barranco Seco en julio de 2019. La inversión ascendió a 22 millones. Aún falta la segunda fase, que está pendiente de recibir la autorización pertinente, para habilitar la zona de residencia para jugadores del primer equipo y filial. Además, la instalación gozará tres campos más para su cadena formativa -ya cuenta con tres, dos de césped natural y uno artificial para la vela chica-.
Modelo Reale Arena como GPS
Los terrenos de Almatriche aparecen en plena reclamación de la UD por explotar el Gran Canaria, que apela al modelo mixto del Reale Arena. Y lo hace tras salir del Estadio Insular en 2003. Una vieja herida que sigue sin cicatrizar. «Tal como publicó en un gran artículo Martín Alonso en Atlántico Hoy, los equipos de fútbol de Primera y Segunda gestionan de forma directa e indirecta su estadio. Es el camino», realza el presidente Miguel Ángel Ramírez, que aguarda al ecosistema legal pertinente para la puja. En esa espera, tiene un plan que no es secreto. Cuenta en la manga con dos dos latifundios para levantar su Ramírez Arena.
«Debe reinar el sentido común: en Primera y Segunda, todas las instalaciones las gestionan en armonía clase política y clubes. Si no lo gestionamos,haremos nuestro estadio. En cuatro años [de 2030 a 2034], tendremos recursos para levantarlo (…) No sé si hay una adjudicación directa o iremos con todo a la explotación, pero pasamos a la acción».El plan estratégico con los terrenos de Almatriche generará recursos durante una década. Se presenta en febrero. Incluye pisos, locales comerciales, piscinas y gimnasios. Una ciudad del deporte en la milla de oro de Siete Palmas, que será la capital mundial del balón en el verano de 2030. Locales de comida temática, un cine de la UD y discotecas. Se trata de crecer sin el mecenazgo cabildicio. Desmarcarse de la cadenas de la financiación pública, para no convertirse en otro CB Gran Canaria.
«En los terrenos, hay otra sorpresa que alegrará a los aficionados. Se trata de una estrategia para consolidar a Las Palmas, así como para generar dividendos con el Mundial a la vista. Somos independientes, compramos instalaciones, somos una empresa». Almatriche como parque temático de la UD con el fútbol como vía de negocio. Goles y dividendos. El centro comercial más grande del Archipiélago. Iniciativa que aguarda en la recámara al veredicto de la explotación. «No hay precedentes. Los aficionados merecen un servicio gourmet y no saben lo que viene», dicen en el club. Almatriche, el corazón de las oportunidades.













