Decía Fiódor Dostoyevsky que «el hombre se complace en enumerar sus pesares, pero no enumera sus alegrías», y vaya que es verdad, pero este miércoles es Nochebuena y el jueves Navidad, los días centrales de esta celebración tradicional, familiar y religiosa trufada de momentos entrañables, de encuentros emotivos y de buenos deseos, ilusión y felicidad. Por eso, aunque tengamos que hacer un esfuerzo, y sin que sirva de precedente, hoy solo vamos a hablar de alegrías.
Y es que los días de Navidad son como viñetas del 13 Rue del Percebe, en ellos se dan historietas repletas de personajes sorprendentes, de situaciones insólitas y rocambolescas, en ellos hay de todo, como en botica, compendian un elenco de momentos y escenarios que hacen feliz hasta el más pintado. Por un lado, tenemos inauguraciones para todos los gustos: que si la del alumbrado navideño, allá por el mes de noviembre, bien pronto, para que no se hiciera tarde, lo cual ha propiciado que le diera tiempo al que cuenta cuando hay que contar algo en el Ayuntamiento para contabilizar rigurosamente, como hizo con lo del Año Jubilar, a los millones de visitantes que de turisteo van a venir a ver las luces, a la vez que ha concedido una pantalla de oportunidad a las mentes imaginativas y con mucho tiempo libre para poder hacer de las suyas en las redes con relación a las formas y significados de los elementos decorativos del referido alumbrado…
Que si algunos tienen forma del miembro viril masculino, que si otras son demoniacas, que a mí me gustan mucho, que no hacía falta tanto, que con tanta luz no hay quien duerma, que por qué no adornan mi calle y sí la de Vicenta, que no es ni siquiera de aquí, que es de Callosa, ¡todo proverbial!; que si inauguramos todos los belenes que el Ayuntamiento ha instalado en la ciudad, algo nunca visto y que ha provocado el ingreso en el hospital de varios belenistas aquejados de un ataque repentino de ansiedad, angustia vital y desasosiego profundo; que si tengo que asistir a tanto sarao organizado: que si almuerzo o cena festera, con las reinas, damas, favoritas, sultanes, caballeros y el sursuncorda dando «faldonaes» de aquí para allá al son de Paquito El Chocolatero, La Campanera o el siempre utilizado y nunca suficientemente reconocido Bomba de King Africa; que si tardeo, que si comida o cena de empresa, donde prodigarse con la coreografía del baile de la pelusa agitando como un poseso la servilleta, mientras se entona a dos voces el consabido estribillo de ¡el jefe es cojonudo, como el jefe, no hay ninguno!; que si cabalgatas de Papa Noel; que si sorteos de lotería, donde lo más habitual es decir aquello que «lo importante es la salud» tras comprobar que no has pillado ni la pedrea, una ruina sin paliativos y una desilusión que pa que contarte ¡la salud, la salud… Vamos no te jode! Que se lo digan a los que salen en la tele brindando y abrazándose por que les ha tocado el gordo, ¡la salud dicen!, que le den a la salud lo suyo y lo de su prima.
Nochebuena para todos. / INFORMACIÓN
Y es que la Navidad contiene todo un elenco de cosas maravillosas y alegres como son la paga extra, el turrón blando, las vacaciones, las peladillas, el espumillón, el caganer, el Villancico de Elche de Helen y Pablo, que yo no me explico por qué el Ayuntamiento no lo pone en el espectáculo de las Coronas o en el Belén de la Glorieta; los elfos, Papa Noel, las Reinas y Damas, las estrenas, la gamba roja, la cerveza, los polvorones de vino, el desearle felices fiestas a todo el que se cruce por tu camino, aunque no lo conozcas de nada ni lo hayas visto en tu vida, da igual, tú te abrazas y le deseas feliz Navidad; el ponerse el abrigo de visón el día de Navidad para pasear por la Corredora o la Glorieta aunque haga 25 grados de temperatura, toda una quimera y una temeridad y que para evitar vahídos y desmayos el Ayuntamiento ha previsto la instalación de aspersores de agua por el recorrido tradicional que serán portados por los diversos asesores municipales vestidos de elfos, dos ambulancias y un servicio de peluquería gratis para aquellos ciudadanos que tengan la necesidad de recuperar el cardado del pelo que hubiera sido perjudicado a consecuencia de los efectos del agua pulverizada; también tenemos los jerséis de Navidad, los adornos que se ponen algunos en la cabeza simulando los cuernos de los renos, que es que no tienen vergüenza ni la conocen; los coquitos y los almendrados; la aprobación de los presupuestos municipales y si no que se lo digan al alcalde, que, tras reponerse del amago de dimisión vista y no vista de otro concejal, y ya iban a ser cuatro, algo histórico, épico y nunca antes visto, como le gusta decir a él, ha conseguido reconducir la situación y aprobar unos presupuestos municipales que según la oposición son los más restrictivos socialmente de los últimos años, pero eso son cosas de la oposición, ya saben, los que tienen el corazón negro, según su socia de gobierno, vamos, habladurías sin más a las que no hay que darle pábulo, según el alcalde.
A la postre, los presupuestos se han aprobado y el alcalde ha podido hacer de Isabel Gemio en el autobús urbano y darle una sorpresa, sorpresa a la pasajera 15 millones o más, según el que cuenta cuando hay que contar en el Ayuntamiento, una actuación retransmitida en redes, con flores y regalo para la agraciada, todo un espectáculo a la altura de Broadway o del Teatro Circo de Orihuela. También son dignos de engrosar esta lista los trajes de los Heraldos; don José Claudio representando al personaje de Francesc Cantó, los villancicos y alguna de sus letras, que no hay quien las entienda, Fun, fun, fun; el reencuentro de familiares y amigos que vuelven por Navidad, como decía la canción de turrones El Almendro; la canción de las muñecas de Famosa que se dirigen al portal; el precio de los percebes y las angulas y el sabor de los cardos hervidos que le gustaban a mi padre, que en paz descanse.
A pesar de todos estos momentos sin parangón, de un gusto y estilismo exquisito, que justifican por sí solo que «ha valido la pena llegar hasta aquí solo para disfrutarlos», he de reconocer sin ambages, muy a mi pesar, que a medida que el tiempo pasa me voy convirtiendo en una mezcla entre el viejo Scrooge del Cuento de Navidad de Charles Dickens y el Grinch, un tipo extraño con gafas que cada vez entiende menos todos estos saraos, hábitos y mañas que utilizamos para celebrar la Navidad y por ello o debido a ello, he ido perdiendo en parte la ilusión que se supone que debe producir esta conmemoración. Esto debe ser aquello que decían de hacerse mayor.

Esta noche es Nochebuena y mañana Navidad. / iStock
Y es que cuando la Navidad viene mal dada, es una catástrofe, y si no que se lo digan al candidato del PSOE a la Junta de Extremadura, que el pasado domingo consiguió algo histórico: el peor resultado de la historia, ¡bravo por él!, y aún sale diciendo en su comparecencia tras la debacle que las elecciones han sido un fracaso para la candidata del PP, que es la que ha ganado, y que eso de dimitir pues ya si eso mañana lo vemos ¡olé tú, primo!
Y es que aún pasan pocas cosas en la vida, que yo me pregunto, no sé, por preguntarme, ¿alguien en su sano juicio pensó alguna vez que este amigo, imputado y procesado, que se aforó de forma exprés y rocambolesca para evitar a la jueza, tenía la más mínima y remota posibilidad, ya no de ganar, si no de empatar siquiera? ¿Queda alguien en Ferraz que no vea unicornios de colores? Extremadura ha sido un feudo socialista, como la ha sido nuestra ciudad, por lo que cuidadito con el aviso a navegantes, que luego vendrán las lágrimas y el rechinar de dientes. Todo un desafío y una preocupación.
Pero como dijo Karen Salmansohn, «la vida es corta. Deja de preocuparte tanto. Diviértete. Sé agradecido. Sé tú mismo. No permitas que otros te desanimen. La vida es una oferta única. Vívela al máximo». Por esto, no me hagan mucho caso con mis corredurías y disfruten como si no hubiera un mañana de todo lo que va a venir. Este miércoles noche a cenar como si no hubieran comido en un mes y medio, que si las gambas, que si el paté, que si el cordero, ¡a tope hasta reventar! Disfruten de la compañía de su familia y amigos y, ya saben, no discutan con los cuñados, de política no se habla, ni de fútbol y, si no tienen conversación que compartir, siempre pueden hacer alusión al gol de Iniesta que nos dio un mundial, al frescor que hace en diciembre o al interesante desarrollo del axioma de Kolmogorov, con esto no fallan, luego a Misa de Gallo aquellos que quieran y los demás a cantar villancicos y a beberse hasta el agua de los floreros para dormir como unos benditos y al día siguiente a dar o recoger estrenas, a comer cocido con pelotas y a felicitar la Navidad a todo aquel con el que te cruces y respire. ¡Ah, y se me olvidaba!
Este miércoles noche viene Papá Noel y estoy completamente seguro de que como han sido buenos y han pagado sus impuestos les va a traer el regalo que le han pedido, por lo que van a tener mucha suerte, enhorabuena. En cambio, yo estoy seguro que lo que le he pedido, que es lo único que me hace ilusión en esta vida y mucha falta, porque echo mucho de menos todo lo que me daba, tanto que no tengo palabras para expresarlo, no me lo va a traer y en su lugar me han soplado que me caen unos calcetines de lana y un par de calzoncillos, todo un despropósito.
Les deseo de todo corazón que pasen una entrañable, emotiva y maravillosa Nochebuena en compañía de sus familiares y amigos y una muy Feliz Navidad.
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