La movilidad urbana vive un nuevo punto de inflexión con la entrada en vigor del seguro obligatorio para patinetes eléctricos y otros vehículos de movilidad personal, que pasan a denominarse oficialmente vehículos personales ligeros (VPL), recuerda Bernardo Hernández, periodista experto en Seguridad Vial. La medida responde a la aplicación de una directiva europea cuyo objetivo principal es reforzar la protección de las posibles víctimas en caso de accidente en cualquier punto del país.
A partir del 26 de enero, todos los patinetes eléctricos que circulen a velocidades comprendidas entre 6 y 25 kilómetros por hora y tengan un peso inferior a 25 kilos deberán contar con un seguro específico de responsabilidad civil, incluso aunque su uso se limite a espacios privados.
¿Qué cobertura mínima exige la normativa?
La obligación no se limita a disponer de una póliza cualquiera. El seguro deberá garantizar una cobertura mínima elevada, pensada para responder ante daños graves. En concreto, fuera de las vías públicas, detalla Hernández, el seguro tendrá que cubrir al menos:
- 6.450.000 euros por daños personales.
- 1.300.000 euros por daños materiales.
Estas cifras suponen un cambio importante respecto a la situación actual, advierte el experto. Hasta ahora, algunos propietarios confiaban en que su seguro de hogar cubriera posibles incidentes, algo que dejará de ser válido en muchos casos por resultar insuficiente ante los nuevos mínimos exigidos.
Un hombre circula en patinete eléctrico en Las Palmas de Gran Canaria / Bernardo Hernández
Registro, matrícula y mayor control
La entrada en vigor del seguro obligatorio llega acompañada de otros requisitos que ya están sobre la mesa, como la obligación de registrar y matricular los patinetes eléctricos, una medida que busca facilitar el control y la identificación de estos vehículos.
Según un estudio reciente de la aseguradora Línea Directa, que cita Hernández, estas exigencias podrían tener un impacto directo en el uso de los patinetes. El 50% de los encuestados asegura que dejaría de utilizarlos si se les obliga a matricularlos y registrarlos. Además, casi el 40% afirma que renunciaría al patinete si el casco fuese obligatorio, y un 24% dejaría de usarlo si no pudiera circular por las aceras.
Posible impacto en el uso de patinetes
A la obligación del casco, las limitaciones de circulación y el registro se suma ahora el seguro obligatorio, especialmente si se confirma una mayor supervisión policial, como apuntan algunas previsiones. Todo ello podría traducirse en una reducción del número de usuarios y en un ajuste del mercado en los próximos meses.
En Canarias, donde el uso del patinete eléctrico se ha extendido especialmente en zonas urbanas y turísticas, el próximo año será clave para comprobar cómo estas nuevas obligaciones influyen en la movilidad diaria y en las decisiones de los usuarios.












