El cantante y compositor británico Chris Rea, que en los años 80 alcanzó el éxito internacional con canciones como ‘On the beach’, ‘Josephine’ o el himno navideño ‘Driving home for Christmas‘, ha fallecido a los 74 años tras «una breve enfermedad», según ha anunciado su familia en un comunicado. Músico avezado en el blues y el soul (fue un destacado intérprete de guitarra ‘slide’) y cantante de voz grave y áspera, Rea brilló especialmente en el terreno del ‘soft rock’, con composiciones aseadas y sin aristas, ideales para amenizar un paseo en yate o un atardecer en una playa ibicenca, y llegó a vender más de 30 millones de discos.
Nacido en 1951 en Middlesborough en una familia numerosa de origen italoirlandés, Chris Rea trabajó en la heladería de su padre y tocó en un par de grupos antes de debutar en solitario en 1974 con el ‘single’ ‘So much in love’. Durante una década, su carrera transcurrió con exasperante discreción: solo la canción ‘Fool (if you think it’s over)’, de 1978, alcanzó cierta repercusión al llegar a rondar el ‘Top Ten’ británico. El viento de la fortuna cambió a mediados de los 80. Después de abrise paso en mercados como el irlandés y el alemán con el álbum ‘Water sign’, Rea consiguió hacerse un lugar en las listas de éxito británicas con su elegante fusión de pop, rock, blues, soul y jazz y discos como ‘Wired to the moon’ y ‘On the beach’, inspirado en la isla de Formentera.
En 1986, a requerimiento de su compañía de discos y en contra de su voluntad, publicó una canción navideña que había escrito un tiempo atrás. En su momento, ‘Driving home for Christmas’ no suscitó demasiada atención, pero cuando dos años más tarde fui incluida en el recopilatorio ‘New light through old windows’, se convirtió en un gran éxito en su país y con el tiempo ha alcanzado el estatus de clásico navideño.
Después de algunos álbumes muy populares (‘The road to hell’, ‘Auberge’…), Rea empezó a distanciarse del pop para volver a los sonidos del blues primigenio y el góspel que habían sido sus primeras fuentes de inspiración, un giro que lo alejó de las listas de éxito. Aficionado a la pintura y a las carreras de coches, el músico había empezado a padecer a mediados de los 90 algunos problemas de salud y en el año 2001 le fue diagnosticado un cáncer de páncreas, del que fue intervenido con resultados satisfactorios pero no sin secuelas importantes. En 2016 sufrió un ictus y en 2017 se desplomó durante un concierto en Oxford y tuvo que ser trasladado al hospital.
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