El pasado viernes en San Telmo se dio una ya tradicional copa de Navidad a los medios tras la entrega de los Premios Andalucía de Periodismo. En los corrillos el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, se afanó en dejar claro que nada de lo que ocurra fuera de las fronteras andaluzas de aquí a nuestras elecciones va a afectar o influir en lo que ocurra en la comunidad. Sonaba más a deseo que a realidad. El descalabro del PSOE parece imparable y la amenaza de Vox sobre el PP es evidente. En Andalucía, también.
En 2022, Castilla y León celebró elecciones en febrero y formó un gobierno de coalición con Vox. En julio de ese mismo año, el PP de Moreno logró mayoría absoluta en Andalucía. Es el dato que utilizan desde el Gobierno andaluz para defender que Andalucía es una isla política y que el oasis de la mayoría absoluta de Moreno puede mantenerse por más que el PP necesite a Vox para gobernar en Extremadura, Aragón y Castilla y León, que adelantarán a Andalucía previsiblemente en las urnas. Todo lo contrario piensan los socialistas, convencidos de que la única ventana de oportunidad que tienen en Andalucía es que PP y Vox se coaliguen en los gobiernos autonómicos y lleguen de la mano a la cita de las andaluzas, previsiblemente en junio. El PSOE sigue jugándose todo a la carta de Vox y en Extremadura no le ha ido nada bien.
Andalucía tiene un censo de electores de 6,6 millones de electores frente a los 890.985 extremeños que tenían derecho a voto el pasado domingo (solo el 62,7% acudió a las urnas en la cifra más baja de participación en unas autonómicas). Es cierto que solo ese dato ya marca una diferencia importante pero las tendencias que se marcan en Extremadura permiten leer más allá de las encuestas algunos datos clave.
Abascal barre y da igual quien sea el candidato
Vox está «muy fuerte», admiten en el puente de mando del PP andaluz. En Extremadura se ha confirmado. Da igual quien sea el candidato, la marca está al alza y Santiago Abascal es el cartel electoral. El partido de la extrema derecha ya no da miedo. Su decisión de salirse de los gobiernos autonómicos fue un acierto, a la luz de los resultados electorales. La ola que recorría Europa ha llegado a España y Vox está disparado no solo en las encuestas, también en las urnas.
El PP sabe que esta tendencia se cumple en Andalucía y, por supuesto, culpan al PSOE. «Lo han engordado queriendo para dañar al PP y lo van a pagar caro», señalan desde la dirección andaluza de los populares. En Almería, Vox es segunda fuerza política y en Huelva está a menos de un punto de adelantar al PSOE, indican desde el PP-A con datos del Centro de Estudios Andaluces. «El sanchismo alimenta la polarización y les está llevando a un camino sin salida», dijo Moreno este lunes al valorar los resultados extremeños. El PP insiste en que Vox se está llevando votos del PSOE y asegura que el caladero de la extrema derecha ya no es solo el votante de derechas sino barrios obreros que tradicionalmente han sido socialistas. Los politólogos aseguran que todavía no hay datos suficientes para saber si Vox está robando votos a la izquierda y se inclinan más por pensar que los votantes desencantados o indignados que tradicionalmente eran socialistas se apuntan en masa a la abstención.
Montero lo tiene muy difícil
El PSOE está bajo mínimos. Los territorios van a pagar los escándalos de corrupción de los socialistas y las decisiones de Pedro Sánchez. Extremadura era un feudo socialista, con casi 40 años de gobiernos del PSOE, en eso también se parece a Andalucía. La ‘derechización’ de su sociedad es un hecho constatable. El último Centra o ‘CIS andaluz’ constata que el PSOE de María Jesús Montero en Andalucía sigue siendo una máquina gripada incapaz de capitalizar el descontento que empieza a aflorar con la gestión de Moreno. Sus resultados ahora mismo, dice esa encuesta, serían peores que los de hace cuatro años, cuando se dijo que había tocado fondo. Es Vox quien pone en peligro la mayoría absoluta del PP andaluz pese a que hay ya un 56,8% de andaluces que califican de mala o muy mala la gestión de Juanma Moreno y la sanidad aflora ya como el primer problema para los ciudadanos. La decisión de Sánchez de mandar a sus primeros espadas a los territorios tendrá en Aragón con Pilar Alegría su primer test pero nada indica que Montero esté logrando reflotar al PSOE en Andalucía.
A la izquierda la unidad le sienta bien. En Andalucía no ha sido posible. Concurrirán a las urnas tres papeletas: Podemos, Adelante Andalucía y Por Andalucía (que reúne a IU y Sumar). En Extremadura ha sido un solo partido y les ha ido bien. Esto no va a cambiar nada. Basta leer cómo ha interpretado Podemos ese ascenso extremeño para tener claro que hay quienes en la izquierda tienen más ganas de que caiga el PSOE a miedo de que Vox avance.











