Julia ha recibido un inesperado regalo que le ha helado la sangre. En una cajita, uno precioso colgante de oro. Pero lo aterrador era quién lo enviaba: Nando.
El exnovio de Julia está dispuesto a su bebé. Y Julia está aterrada con la posibilidad de que Nando se acerque a ella. David intenta calmarla: “No estás sola, estoy contigo”, le dice David, dejándole claro que no podría dejarla aunque quisiera.
“No he dejado de amarte ni un minuto”, reconoce David antes de darle un beso de época. El primogénito de los Oramas ha puesto en orden sus sentimientos y, a pesar de que Patricia está embarazada de él, David ya sabe dónde reside su corazón.










