- Una oleada de denuncias
- Una brecha entre la dirección y cuadros medios
- Desgaste en una relación clave para Sánchez
Por primera vez desde que dirige el partido, las bases señalan al también presiente del gobierno como máximo responsable de la crisis que golpea al partido, según ha podido saber Confidencial Digital de fuentes socialistas.
Una oleada de denuncias
A las denuncias contra Francisco Salazar, extrabajador del gabinete de Sánchez, —que originó el MeToo del partido— se han sumado testimonios contra el alcalde de Torremolinos, el presidente de la diputación de Lugo, un miembro de la Ejecutiva Federal —Javier Izquierdo— y el número dos del PSOE en la provincia de Valencia.
Una brecha entre la dirección y cuadros medios
La cúpula socialista sabe de primera mano que esta retahíla de casos está distanciando a la dirección de los cuadros medios y la militancia, fundamental para la continuidad de Sánchez. Los más cercanos al presidente han destacado a menudo el estrecho vínculo que une al secretario general con las bases del partido, que le resucitaron políticamente en 2018.
“Les debe todo”, resume un alto cargo del partido sobre el vínculo entre ambos. Y la militancia siempre ha respaldado al líder socialista por haber virado a la izquierda y haberse acercado a Unidas Podemos en vez de haber llegado a La Moncloa con Ciudadanos de la mano. Pues bien. Esta simbiosis, clave para la resistencia del presidente, da signos de desgaste.
Existe un enfado monumental en las bases socialistas y cargos alejados de la cúpula concretamente por la gestión del ‘caso Salazar’. Un malestar que ha llegado a la dirección tras cinco meses sin atender las denuncias de las militantes contra el que iba a ser nombrado número dos del partido. Apuntan a la secretaría general, dirigida por Rebeca Torró, pero también a Sánchez por no haber supervisado un caso tan sensible.
Desgaste en una relación clave para Sánchez
Como adelantó este medio, cargos medios piden dimisiones o ceses en la dirección socialistas, aunque no pidan el de Sánchez; pero sí detectan un enorme desgaste que traducen como el principio del fin del liderazgo interno que ha tenido el presidente hasta la fecha. Si ese cordón umbilical que une al presidente con su militancia se quebranta, altos cargos aseguran que supondría un antes y un después.
“Todas las medidas, todas las políticas de estos años atienden siempre el sentir de la militancia, que las ha aplaudido los últimos siete años”, sentencia un dirigente socialista a ECD. En consecuencia, el presidente ha centrado el foco en el balance del año de este lunes, en el espíritu feminista que trata de recuperar de aquí a 2027.
Sánchez siempre ha tratado de respetar esa conexión, escuchando lo que le llegaba de capas inferiores del partido. Pero ahora, por primera vez, los mensajes que arriban a la cúpula socialista no son nada halagüeños y empieza a haber serias dudas de que el PSOE pueda recuperarse de una crisis tan profunda bajo el mismo liderazgo que la ha causado o amparado.















