Habla Harry, superviviente de terapias de conversión

La duda se incrustó en el alma de Harry como una semilla de baobab. No fue un acto de violencia física, sino una siembra calculada. “Lo que hicieron esas terapias de conversión fue ponerme una semilla. Como los baobabs de El Principito,” explica Harry, un superviviente que ahora alza la voz contra el daño perdurable que, según su testimonio, le infligió la psicóloga L.I. 

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