La necesidad de nuestro país de avanzar en educación financiera para favorecer la independencia económica y la mejor toma de decisiones de los ciudadanos fue el tema central de la mesa Claves para impulsar la educación financiera: del plan nacional a la visión internacional, organizada la semana pasada por EL PERIÓDICO, El Periódico de España, ‘activos’ y Prensa Ibérica, con la colaboración de CECA y la participación de representantes de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el Banco de España, el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, CECA y Funcas.
Mónica Malo, subdirectora general de Comunicación, Relaciones Institucionales y Dimensión Social de CECA, subrayó el impacto en el ciudadano de los programas de educación financiera desarrollados por las entidades de la asociación. «Nosotros empezamos a promover la educación financiera antes casi de que surgiera el concepto, dado que nacimos con la vocación de promover el ahorro», recordó. «En 2018 lanzamos Funcas Educa, un programa que desde entonces ha dotado de 21 millones a iniciativas vinculadas a la educación financiera», expuso, remarcando la gran capilaridad de las iniciativas promovidas por CECA, que agrupa a Caixabank, Unicaja Banco, Ibercaja Banco Abanca, Kutxabank, Caixa Ontinyent, Caixa Pollença y Cecabank.
Antonio Martín, gerente de Funcas, detalló durante su intervención que «Funcas Educa está dirigida a financiar proyectos que contribuyan a mejorar el nivel y la calidad de la educación financiera en España desarrollados por las entidades adheridas a CECA, bien de forma directa o a través de sus fundaciones asociadas, aprovechando su cercanía con la ciudadanía, al tiempo que hacemos un esfuerzo importante por medir los resultados». En su opinión, hay que dar «un paso adelante en la medición del impacto real de los programas para dirigir los recursos escasos con los que contamos a aquellas actividades con más rentabilidad social».
Tres factores
Roberto España, director de la División de Educación Financiera del Banco de España, apuntó que la necesidad de promover la educación financiera en nuestro país se debe a «la confluencia de tres factores«. «La sociedad está tomando conciencia de que la educación financiera es fundamental para el bienestar, el nivel de esta en España es bastante mejorable, y donde esto debería abordarse, en la educación obligatoria, no está suficientemente cubierto«, resumió, para indicar a continuación que por estas razones se puso en marcha un plan de educación financiera, para promoverla tanto dentro como fuera del ciclo escolar. Este plan, según España, se basa en varios pilares: «Seguir los estándares de la OCDE, basarse en la colaboración público-privada, tratar de llegar a todos, pero con tonos y contenidos específicos, y el contacto directo con ciudadanos y colaboradores», explicó, siendo Funcas y CECA las que promueven las iniciativas bajo la orientación del Banco de España, la CNMV y Economía.
Por su parte, Almudena Antona Gutiérrez, inspectora de seguros en la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP), dependiente del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, reflexionó acerca de los retos de extender la educación financiera a las pymes y emprendedores. «Son dos colectivos con necesidades específicas», reconoció, y puso de manifiesto que el plan de educación financiera ha elaborado recursos para que toda la población adquiera conocimientos financieros y para el colectivo concreto de pymes destacó una actividad formativa que tuvo lugar en 2025 relativa a los seguros empresariales.
El gerente de Funcas, Antonio Martín Andújar, y la Subdirectora de Comunicación, Relaciones Institucionales y Dimensión Social de CECA, Mónica Malo / Xavier Amado
El alcance del programa
Por parte de la CNMV, Isabel Oliver Yébenes, coordinadora de Educación Financiera en la CNMV, habló sobre Finanzas para todos, la marca del plan de educación financiera que aglutina a todas las entidades. Entre las iniciativas promovidas, destacó que este «programa escolar lleva más de 14 ediciones, llegando a más de 8.000 docentes y 550.000 alumnos». En su opinión, estas cifras demuestran que existe «un interés creciente en la educación financiera», aunque el currículo escolar aún no contempla una asignatura propia, algo que «habría gustado».
En la jornada también se pusieron en valor las buenas prácticas internacionales en materia de educación financiera. Para Antonio Martín, de Funcas, España va en la dirección correcta en la promoción de la educación financiera, aunque «hemos partido de un punto algo peor que otros países». «Se han introducido planes de formación en los programas de educación, pero ¿qué están haciendo los países más adelantados, que son el ejemplo?», se preguntó en referencia al Reino Unido, Australia y los Países Bajos, que cuentan con «objetivos nacionales, de conocimiento y de comportamiento, así como mecanismos como los KPI para establecer un seguimiento a largo plazo, y una apuesta decidida por el docente con formación específica y acreditaciones oficiales».
Para el representante del Banco de España, una de las problemáticas surgidas de la divulgación de la educación financiera es que, en primaria y hasta segundo de la ESO, la formación la imparten a veces «profesores más especializados en otras materias«. Por otra parte, en cuanto a la estrategia de países que sí van por delante, España defiende que «hay que analizarla con cautela y aprender de ellas». «Italia sí tiene una asignatura obligatoria, llamada educación cívica, pero los profesores pueden elegir entre impartir cinco contenidos. Uno de ellos es la educación financiera y, por el momento, no tenemos datos sobre cuantas horas le dedican los docentes», apuntó, poniendo de las dificultades de avanzar en esta materia.
Varios modelos
Como ejemplos de una buena educación financiera, existen varios modelos, como España puso de manifiesto. “En el modelo anglosajón, suele basarse en una agencia encargada de promover la educación financiera. El nórdico, por otra parte, basa su éxito en su excelente sistema educativo, que fomenta las competencias matemáticas, entre otras. Luego hay un grupo de países vecinos, como Portugal o Italia, que cuentan con instituciones idénticas a las nuestras, y que, con estadísticas de educación financiera también mejorables, han dado pasos más decididos en la presencia de la educación financiera en la escuela antes que nosotros”, reflexionó.
Para Oliver Yébenes, de la CNMV, una buena práctica a nivel internacional es «hablar de dinero en casa». «Los entornos donde los niños están expuestos a productos financieros obtienen mejores resultados», apuntó, hablando del desempeño de los países en métricas de educación financiera. «Hay que establecer que hablar de dinero sea de buena educación. Si no lo aprenden de niños, cuando sean mayores no habrán desarrollado el hábito», concluyó.
Uno de los riesgos que es necesario abordar es el papel de los finfluencers o influencers financieros. Oliver Yébenes puso de manifiesto que, en ocasiones, su audiencia establece «relaciones parasociales» con ellos, que pueden llevarles a confiar en sus directrices financieras, a pesar de que la mayoría carecen de las competencias para asesorar en esta materia. La representante de CNMV puso de manifiesto que el organismo, y otros supervisores internacionales, están «estudiando activamente» esta cuestión.
Digital e inclusiva
Hablando de las tendencias seguidas en otros países, según Malo, las iniciativas emprendidas en España «van en línea con lo que se hace a nivel internacional». Puso de ejemplo la Global Money Week, una campaña anual de alcance global coordinada por la OCDE para la promoción de la educación financiera desde edades tempranas, que se celebra desde hace 10 años y en la que, como contó, «todos participamos, es relevante y ayuda a la concienciación». Respecto al futuro, apuntó que el objetivo de CECA es «seguir en la línea de la colaboración público-privada». «Para las entidades asociadas a CECA, la educación financiera es una prioridad, porque para el sector bancario es un pilar adicional para la defensa de la estabilidad financiera y la promoción del bienestar», apostilló.
Para Antona, de la DGSFP, la meta en el futuro será hacer buen uso de la inteligencia artificial en la educación financiera, «con el fin de divulgar mejor los conocimientos financieros». Mientras que Oliver Yébenes resumió en una frase su visión acerca del porvenir de la educación financiera: «El futuro exige una educación financiera digital e inclusiva, que acompañe a cada persona en todas las etapas de su vida». Por su parte, España puso sobre la mesa algo que no se debe perder de vista: el fraude. «En algunos países se ha apostado de forma muy decidida por la digitalización como forma de fomentar la inclusión financiera. Si esta apuesta no va acompañada de una adecuada educación financiera, puede hacer vulnerables a las personas frente al fraude», apostilló.
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