Iñaki Urdangarin también quiere contar su historia en primera persona. Después de unas semanas revueltas en la Zarzuela por la publicación de las memorias de Juan Carlos I en su libro ‘Reconciliación’, ahora es el excuñado de Felipe VI el que ya tiene listo su manuscrito (‘Todo lo vivido. Triunfos, derrotas y aprendizajes’, editorial Grijalbo). Antes de que llegue a las librerías, además, ha querido dar su primera entrevista para ir conociendo al «Iñaki persona», como dice él mismo. Jordi Basté le entrevistó estas semanas atrás para estrenar con él su nuevo programa ‘Pla Seqüència’, en La 2Cat: 55 minutos que se graban de una sola vez y de forma continua.
El 12 de junio de 2018, el Tribunal Supremo condenó a Iñaki Urdangarin a 5 años y 10 meses de prisión por malversación, prevaricación, fraude, dos delitos fiscales y tráfico de influencias. El cuñado del rey Felipe VI estaba comiendo con su entonces esposa, Cristina, en Ginebra, y le llamó su abogado, Mario Pascual, para darle la noticia. Él había estado «siete largos años» intentando «darle la vuelta a las acusaciones», pero no lo lograron, afirma en la entrevista. Cuenta que sus dos hijos mayores estaban de viaje en Rusia y les hizo volver. Los otros dos estaban con el matrimonio en la ciudad suiza. Hubo «reunión familiar» para «planificar» la nueva etapa.
Seis días más tarde, Urdangarin entró en la cárcel de Brieva (Ávila), en régimen de aislamiento. Es una prisión de mujeres, pero tenían un módulo para hombres que estaba vacío y ahí pasó la condena. Los primeros tres meses se los pasó llorando. «No se los deseo a nadie», dice. Y repite en un par de ocasiones a lo largo de la charla que no está orgulloso de su actitud ese tiempo porque preocupó mucho a su familia. Tras Brieva y el Centro de Inserción Social de Alcalá de Henares (Madrid), pasó el último tramo de la condena en Vitoria, donde vive su madre. Pasaba el día con ella e iba a dormir a la cárcel de Zaballa. Basté le pregunta si le tuvo que dar muchas «explicaciones» a su madre. «A mi madre, no», responde. «Ha sido mi primer apoyo siempre. Ella me conoce, igual que mis hijos. Me conocen y saben que todo lo que me ha pasado me ha pasado, pero que es imposible que el hijo o el padre tuviera voluntad de delinquir», añade.
En la sentencia quedaron acreditados que hubo pagos de administraciones públicas de Baleares y la Comunitat Valenciana por servicios que facturó el Instituto Nóos y que no fueron realmente ejecutados o que se facturaban por un coste muy superior al real, lo que supone un delito de malversación al pagar con dinero público actividades ficticias o infladas deliberadamente. Además, el tribunal imputó a Urdangarin el uso de su red de contactos, en concreto su condición de miembro de la familia real, para facilitar la obtención de esos contratos públicos sin garantías de transparencia ni concurrencia pública. Este tipo de acción legal encaja en la figura de tráfico de influencias incluida en la condena. Los años de investigación policial afectaron de lleno a Juan Carlos I, entonces en el trono, y el inicio de este escándalo (2011) fue el inicio del declive de su reinado (abdicó en 2014).
Ahora, tras los beneficios penitenciarios, cuatro años después de dejar la cárcel y tres de divorciarse de su esposa, Cristina, Urdangarin se presenta como una persona nueva, que ha juntado «todas las etapas y los aprendizajes» vividos para ser «protagonista» de su vida. Esa catarsis hecha en la cárcel quiere aplicarla a la sociedad y está volcado en una empresa de coaching. «Quiero ayudar a otra gente que pueda mejorar, para superar sus tropiezos, como los que yo he podido tener. Y como lo he aplicado en primera persona tiene mucho sentido lo que estoy haciendo», apunta sobre su trabajo actual.
Curso de «bienestar emocional»
Sus tres primeros meses le llevaron a tomar la decisión de hacer un curso de «bienestar emocional», porque se estaba «rompiendo», y empezó a estudiar. También cursó un máster de psicología en la UNED y se sacó el título de entrenador nacional. «He ganado mucho más equilibrio, mucho más persona [sic], me he quitado muchos comportamientos o circunstancias del pasado. He tenido la oportunidad de estudiar y de conocerme muy bien, de preparar una nueva etapa de mi vida. No hace falta ir a prisión, pero ya que estaba he aprovechado para estudiar y aprender mucho y eso está muy bien», responde en la charla cuando Basté le pregunta qué aprendió en la cárcel. ¿Y qué es lo peor de esa etapa?, le lanza. Empieza por el tiempo perdido, no solo los «casi 1.000 días» en prisión, también antes, varios años preparando su defensa. «Y materialmente perdí prácticamente todo. Y después hay una pérdida muy grande, uno de los amores de mi vida, que es Cristina. Fue un periodo muy duro. Lo pasamos muy mal durante todo este periodo y tuvo consecuencias y sabe mal. La verdad es que sabe mal porque es una mujer a la que quiero mucho», responde.
‘Pla seqüència’, dirigido por Oriol Bosch, acaba con Basté y Urdangarin en el porche de la casa del Empordà donde se grabó la entrevista con el periodista citando varias frases motivacionales que el exmiembro de la familia real maneja en esta nueva etapa de su vida. «Quien tiene un porqué para vivir, encontrará siempre el cómo», es una de ellas. El mensaje de reinvención de Urdangarin irrumpe en un momento especialmente delicado para la Casa del Rey. Tras las memorias de su padre, ahora llega el excuñado. Dos relatos que vuelven a colocar el foco en el pasado más incómodo de la familia real.
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