La sociedad se divide en dos grupos de personas: quienes se descalzan al entrar a casa y quienes no. Este gesto, más que una simple costumbre que contribuye a mantener el suelo de casa más limpio, también supone un beneficio para la salud, ya que evita que traslademos al interior del hogar una gran cantidad de sustancias, suciedad y microorganismos que se acumulan en las suelas de los zapatos.
En algunos países y culturas, entrar calzado en una vivienda se considera una falta de educación. En los países nórdicos y en buena parte del norte de Europa, como Alemania, es habitual —e incluso esperado— que los invitados se descalcen al llegar. Se trata de una práctica que impide que la suciedad de la calle penetre en las casas, manteniendo el suelo más limpio y reduciendo la carga microbiana del hogar.
Esta costumbre cobra especial importancia si en casa hay mascotas o niños pequeños, ya que pasan más tiempo en contacto directo con el suelo. Al hacerlo, las partículas de suciedad y los microorganismos pueden extenderse por toda la vivienda, aumentando el riesgo de infecciones o irritaciones, especialmente en personas con sistemas inmunitarios más sensibles.
¿Hay que quitarse los zapatos al entrar en casa?
Ante la pregunta de si hay que quitarse los zapatos antes de entrar en casa, el farmacéutico Álvaro Fernández lo tiene claro: sería un «gran error» no hacerlo.
“Según numerosos estudios, el 99% de los zapatos analizados dan positivo en materia fecal. Es decir, prácticamente todos tienen restos de heces», afirma. “Si se anda con ellos por casa, esa materia fecal se esparce y, además, otros virus y hongos ambientales presentes en la calle”, explica.
Los estudios científicos sobre contaminación de suelos por suelas de calzado también han encontrado microorganismos como E. coli, Salmonella, Clostridium, Staphylococcus, así como huevos de parásitos procedentes de excrementos animales. Aunque la mayoría no representan un riesgo elevado si no hay contacto directo, la exposición se multiplica en entornos cerrados, especialmente en suelos donde juegan niños o donde comen o descansan mascotas.
Por todo ello, los expertos coinciden en que es preferible descalzarse al llegar a casa para evitar riesgos innecesarios y la posible transmisión de enfermedades.
De dónde procede esta materia fecal
Lo habitual es que provenga de excrementos de animales (perros, gatos, pájaros, fauna urbana o silvestre) que se encuentran en calles, parques, caminos y espacios naturales. La materia fecal, tanto humana como animal, puede contener una amplia variedad de bacterias, parásitos y otros microorganismos. Muchos son inofensivos en el intestino, pero pueden causar enfermedades si contaminan alimentos, agua o entran en contacto con mucosas o heridas.
Entre los gérmenes más frecuentes en heces pueden aparecer:
- Bacterias: E. coli, Enterococcus, Campylobacter, Salmonella, Clostridium spp.
- Parásitos: Toxocara, Giardia, Cryptosporidium, huevos de tenias.
- Virus ambientales presentes en suelos contaminados.
Además de descalzarse al llegar a casa, otras medidas eficaces para prevenir la contaminación son recoger siempre las heces de nuestras mascotas, evitar caminar por zonas visiblemente sucias, y lavarse las manos con agua y jabón al regresar del exterior.
Una costumbre cada vez más arraigada
En definitiva, aunque esta práctica tiene una base higiénica evidente, también la respalda la ciencia. Por ello, es cada vez más habitual que muchos hogares en España incorporen un pequeño mueble zapatero o zona de entrada donde dejar el calzado de la calle y colocarse zapatillas exclusivas para el hogar.
Si además la casa tiene alfombras o moquetas, puede incluso prescindirse del calzado de estar por casa y optar por calcetines antideslizantes o especiales, que permiten caminar descalzo sin peligro de resbalones.












