Recuerdo cuando conocí a Antonio hace ya unos cuantos años, coincidimos en un evento en el que estaba como jefe de sala y yo trabajando como fotógrafo. Lógicamente nuestros mundos conectaron porque Antonio, al igual que yo, nació y se crió en el bar de sus padres.
Antonio Chacón – Paraje de las Bestias / Víctor Soriano / @vicsoriano
Los que hemos vivido desde niños en un restaurante y en la década de los 70 llevamos la hostelería en vena y eso se nota. Eran otros tiempos y otra forma de hacer las cosas, los negocios familiares implicaban ayudar a tus padres en todo lo posible, y si eran en hostelería, pues entonces todos los días había que echar una mano.

Antonio Chacón – Paraje de las Bestias / Víctor Soriano / @vicsoriano
Aún recuerdo hacer los deberes del colegio en una de las mesas del restaurante de mis padres, con mi hermana Nieves, mientras mi madre hacía las tortillas de patatas que tanto me gustaban, ese olor a tortilla era increíble.

Antonio Chacón – Paraje de las Bestias / Víctor Soriano / @vicsoriano
Cuando quedamos para hacer la sesión de fotos, íbamos en el coche juntos y Antonio me contaba con añoranza cuando era niño y pasaba tardes enteras en Casa Chacón, el bar de sus padres que tenían cerca de Atalayas, viendo como su madre cocinaba, mientras su padre venía cargado con garrafas para rellenar el barril del vino, la típica barrica que todos los bares y restaurantes tenían con vino y que desprendían ese olor tan característico a azufre que nunca dejas de olvidarlo, ese vino que se servía en jarras de barro, el vino de la casa.

Antonio Chacón – Paraje de las Bestias / Víctor Soriano / @vicsoriano
Esos olores y sabores tan particulares que a todos nos marcan para siempre, cuando te has criado en un restaurante y empiezas a tener una edad, siempre te llevan a los momentos de tu infancia, el olor a romero, a tomillo, el olor del guiso de ternera, del aceite un poco rancio de los jamones colgados en el techo, el olor a los toneles de vino mezclado con cierto aroma de azufre.

Antonio Chacón – Paraje de las Bestias / Víctor Soriano / @vicsoriano
Yo creo que esos momentos nos determinan para siempre, por eso algunos añoramos ciertas cosas y con la edad, vuelves a tus principios, y así lo comentábamos Antonio y yo mientras íbamos descorchando una botella de vino.

Antonio Chacón – Paraje de las Bestias / Víctor Soriano / @vicsoriano
Fuimos a visitar el Paraje de Campo Arriba, un lugar en medio de ningún sitio, donde lo que te encuentras es una zona de viñedos de secano en agricultura ecológica de uva monastrell, a la sombra del Monte Arabí de Yecla. Allí estuvimos paseando tranquilamente y Antonio aprovechó para explicarme que esa era una zona de absoluto secano y que curiosamente solía ser frecuentada por animales como muflones, cabras montesas y jabalíes.

Antonio Chacón – Paraje de las Bestias / Víctor Soriano / @vicsoriano
Y esta circunstancia es lo que le dio la idea a Chacón para bautizar su nuevo proyecto enológico, El Paraje de las Bestias, un vino monovarietal de uva monastrell DOP Yecla, producido con una mínima intervención en viñedo y bodega, con un paso por madera usada para respetar al máximo la fruta. Un proyecto que lleva fraguando desde que lanzó su primer vino Arrogante un coupage de Monastrell, Syrah y Garnacha Tintorera DOP Jumilla.

Antonio Chacón – Paraje de las Bestias / Víctor Soriano / @vicsoriano
Antonio Chacón además de sumiller es formador de sala en el Centro de Cualificación Turística y en el grado de gastronomía de la UCAM, es gerente de su propia empresa de hostelería y también es asesor de varios establecimientos hosteleros en la Región de Murcia, y para rematar presidente del jurado del Concurso Camarero del Año. Pero sobre todo Antonio es un apasionado de su trabajo, un perfeccionista del trabajo en Sala, una persona generosa que le encanta transmitir su pasión y su profesionalidad a través de la formación, y un amante del vino.

Antonio Chacón – Paraje de las Bestias / Víctor Soriano / @vicsoriano













