apuesta por cocina local y precios populares

En la historia de ‘Joc de Cartes’, son muchos los restaurantes de Barcelona que han participado. Sin embargo, una de las entregas más impactantes fue aquella en la que Marc Ribas y el resto de concursantes visitaron Can Miserias, un establecimiento que abrió sus puertas en 1921 en el barrio de Sant Antoni.


Marc Ribas, en ‘Joc de Cartes’

TV3

Lo que ellos querían mostrar y defender no salió como esperaban y obtuvieron una nota media de 3,1. «Se han pasado. No nos merecemos algo tan drástico. Es cruel, pero lo aceptamos», expresó el dueño. Tras la emisión del programa en agosto de 2023, Can Miserias cerró sus puertas sin fecha de reapertura.

Pasados dos años, los vecinos del barrio han visto cómo el local ha reabierto, totalmente renovado y bajo el nombre de Fonda Can Miserias. Este gran cambio ha sido posible gracias a la consultoría gastronómica The Bar N Bar. El local ha vuelto a abrir reformado, con nuevo mobiliario, nueva carta y nueva gestión, pero conservando la esencia de la cocina catalana y el legado histórico del restaurante centenario.

Fonda Can Miserias

En el nuevo Fonda Can Miserias, que mantiene su ubicación en la calle Compte Borrell, han querido recuperar «la comida de toda la vida, reconocible, sin complicaciones» y ofrecer «unos precios más que razonables», declaran desde The Bar N Bar a ‘Mundo Deportivo’.

«En Fonda Can Miserias apostamos por una cocina cercana, elaborada con producto de proximidad y con ese espíritu que tenían las fondas y restaurantes populares de antes, tan típicos de Barcelona, de Catalunya, de España y, en general, de todo el Mediterráneo. Sin grandes pretensiones y sin querer hacer ‘la revolución’, simplemente buena comida, honesta, con un toque más actual y con un ticket medio pensado para que prácticamente cualquiera pueda venir», explican los responsables de este gran cambio.

Fonda Can Miserias

Fonda Can Miserias

The Bar N Bar

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Desde The Bar N Bar reivindican y apuestan por mantener el legado de restaurantes históricos y centenarios, y entre sus objetivos se encuentra que «los vecinos vuelvan a sentir como suyo algo que ha formado parte de la identidad del barrio durante más de 100 años». Además, es una apuesta pensada en un momento de gentrificación y de proliferación de distintas propuestas gastronómicas en las que parece perderse lo local.



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