Escocia se jugará el pase con Dinamarca pese a caer en Grecia

La selección de Escocia llegará con vida a la última jornada y se jugará su presencia en el Mundial 2026 en el duelo que le enfrentará el próximo martes con Dinamarca en Glasgow, pese a caer este sábado por 3-2 ante una Grecia que llegaba a la cita eliminada de la carrera mundialista.

Todo lo contrario que el conjunto escocés, que necesitaba la victoria en Atenas de cara a la auténtica ‘final’ que se disputará la próxima semana en Hampden Park.

A Escocia solo le vale ganar a Dinamarca

Un duelo en el que los de Steve Clarke deberán ganar, al contrario que Dinamarca, a la que bastaría con un empate para lograr la clasificación directa y regresar a una fase final sin necesidad de acudir a la repesca.

Destino al que Escocia, que no disputa un Mundial desde 1998, pareció empeñada en condenarse, tras su gris puesta en escena, un errático inicio de partido que Grecia no desaprovechó para adelantarse a los siete minutos de juego en el marcador (1-0) con un gol del centrocampista Tasos Bakasetas.

Un duro golpe al que tardó en reaccionar la selección escocesa, que sólo logró crear peligro en la prolongación de la primera mitad, cuando Scott McTominay a punto estuvo de devolver la igualada al tanteador con un remate que se estrelló en el larguero.

Karetsas, de 17 años, marca el 2-0

Reacción con la que se encargó de acabar el jovencísimo atacante heleno Konstantinos Karetsas, de 17 años, que estableció a los doce minutos de la segunda mitad el 2-0 al culminar una impresionante galopada de Andrews Tetteh.

Pero no acabó ahí el castigo para Escocia, que seis minutos más tarde, en el 63, vio cómo Christos Tzolis estableció el 3-0 con un potente disparo desde fuera del área.

Reacción escocesa

Sin embargo, cuando todo parecía encaminado hacia una goleada local, llegó la reacción del equipo escocés, que soñó con poder sacar algún punto de su visita a Atenas, tras situarse a tan sólo un gol de distancia a veinte minutos para la conclusión con los tantos de Ben Gannon-Doak y Ryan Christie, que firmó de cabeza el 3-2.

Un empate que tuvo en sus botas a los 70 minutos la gran estrella escocesa, el centrocampista del Nápoles Scott McTominay, en un remate desde el interior del área que salvó de manera milagrosa el portero local Odysseas Vlachodimos, guardameta del Sevilla.

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Acción que redobló la insistencia del cuadro escocés, que jugo desde los 84 minutos con un hombre más por la expulsión del griego Bakasetas, pero ni así pudo lograr la igualada una Escocia que, pese a todo, llegará viva y dependiendo de sí misma a la jornada final.



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