Los médicos residentes han lanzado un nuevo órdago al Gobierno laborista en el Reino Unido. La British Medical Association (BMA), el principal sindicato del sector, ha iniciado este viernes la primera de las cinco jornadas de huelga convocadas en los próximos días en Inglaterra para reclamar subidas salariales y mejores condiciones laborales, en un movimiento que pretende añadir más presión sobre un Ejecutivo en horas bajas. Los sanitarios han optado por los paros tras varias rondas de negociaciones fallidas con el ministro de Sanidad, Wes Streeting, quien ha calificado de «irresponsables» las movilizaciones.
Los médicos residentes han retomado las huelgas a pesar de haber alcanzado un acuerdo de aumento salarial con el Gobierno laborista hace poco más de un año, con el cual trató de poner fin a cerca de 15 meses de movilizaciones bajo el anterior Gobierno conservador. El acuerdo, cerrado con la BMA apenas unas semanas después de la victoria laborista en las elecciones generales, contemplaba una subida salarial media de más del 22% en dos años, algo que fue refrendado por dos tercios de los miembros del sindicato en septiembre de 2024.
Sin embargo, los líderes del sindicato consideran que todavía no se han recuperado los niveles salariales anteriores a 2008 —ajustados a la inflación— y reclaman una nueva subida del 26%, además de la creación de nuevas plazas para ayudar a cubrir el alto volumen de trabajo en los hospitales. «Las huelgas de hoy no han surgido de la nada. Llevamos meses diciéndole al Gobierno que, si no se presenta una oferta que aborde la absurda situación de los médicos que se enfrentan al desempleo —al mismo tiempo que la gente lucha por conseguir citas—, así como los recortes salariales que no valoran a los profesionales que tenemos, nos veremos obligados a volver a los piquetes», ha asegurado el presidente del comité de médicos residentes de la BMA, Jack Fletcher.
Negativa del Gobierno
Por ahora, el Gobierno laborista no tiene previsto responder a las demandas del sindicato, algo que ha dejado claro en los últimos días el ministro de Sanidad. «Han tenido las subidas salariales más elevadas de los dos últimos años, por eso esta huelga no sólo es innecesaria sino también completamente irresponsable. Están causando trastornos y perjuicios a los pacientes y contribuyentes que han pagado estos aumentos salariales y que esperan que el NHS [el Servicio Nacional de Salud] esté ahí para ellos cuando lo necesiten», ha remarcado Streeting este viernes.
Los paros tendrán un impacto significativo en la actividad hospitalaria en los próximos días, a pesar de que los máximos responsables del NHS en Inglaterra confían en poder mantener un 95% de las consultas no urgentes ofreciendo horas extras a los médicos especialistas y a los médicos residentes no sindicados, casi un tercio del total. Algo que obligará a desembolsar una cantidad aproximada de 240 millones de libras adicionales (más de 270 millones de euros), en un momento en el que el Ejecutivo está rompiéndose la cabeza para hacer cuadrar las cuentas públicas.
Apoyo cuestionado
Streeting ha tratado de retratar a los líderes de la BMA, a los que acusa de convocar las huelgas sin contar con el apoyo de sus miembros. Según una encuesta publicada este viernes en el diario The Times, tan sólo un 33% de los médicos residentes sindicados apoyan los paros, frente a un 48% que se posicionan en contra y a un 19% que se muestran indecisos. «La dirección de la BMA está desconectada de los médicos de primera línea. Va en contra de los deseos de los miembros, que no quieren que se lleven a cabo las huelgas», ha asegurado el ministro. Los partidarios de la huelga, sin embargo, consideran que la encuesta no es válida porque la muestra, de poco más de 200 médicos residentes, es demasiado pequeña.
Las movilizaciones han supuesto un nuevo dolor de cabeza para el primer ministro, Keir Starmer, quien atraviesa uno de sus peores momentos desde que llegó al cargo en julio del año pasado. El Gobierno confía en lograr un acuerdo cuanto antes para evitar nuevas incidencias en la sanidad pública, pero por ahora todo apunta en la dirección contraria: las negociaciones con los médicos residentes están estancadas y a esto podría sumarse una nueva huelga, en este caso de los médicos especialistas, quienes han alertado sobre la «falta de progresos» en las negociaciones para aumentar sus salarios.
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