Trabajo para que todos podamos estar localizados en la Tierra

A las 22:00 horas, y hasta las 08:00 del día siguiente, los semáforos del centro de Madrid dejan de emitir sonidos y permanecen únicamente con la luz en tres colores: rojo, verde y ámbar. ¿Lo sabía? Algunos vecinos, molestos con el ruido, pueden ver la televisión sin el constante pitido de fondo. Sin embargo, para otros, salir a la calle en esa franja horaria se convierte en una odisea. “Es un riesgo. Vengo a trabajar todos los días con el teléfono en la mano para que me indique cuándo puedo cruzar y cuándo no. Una persona que no tenga la destreza de manejar un móvil, está perdida”, dice Rubén Domínguez, matemático y ciego de nacimiento. La capital, que ha mejorado mucho en lo que a accesibilidad se refiere en los últimos años, todavía tiene tareas pendientes con sus ciudadanos invidentes: “Echo en falta que algunos autobuses, teniendo la capacidad de anunciar la siguiente parada, no lo hagan; que en la sanidad no haya pantallas que hablen cuando comunican el turno correspondiente; que en el Ayuntamiento no hiciera falta que nadie me avisara cuando me toca pasar… Muchas cosas siguen siendo inaccesibles para nosotros”.

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