El ascenso de Vox

En los tiempos que corren, todo aquello que tiene alguna incidencia en la esfera política acaba siendo presa de la polarización, una tendencia que escenifica en versión maniquea la pugna ideológica de antaño. Ahora se trata de congregar a los ciudadanos en torno a postulados indiscutibles y dicotómicos. Al respecto, la sociedad española no es un caso único. El efecto polarizador se ha ido propagando por todos los ámbitos. En los últimos días se ha aproximado a la Academia de la Lengua y ha dividido a la industria demoscópica. Las empresas e instituciones encuestadoras han presentado estimaciones de voto y una distribución de los asientos del Congreso que difieren de forma llamativa. Mientras unas vislumbran una superioridad del PP sobre el PSOE de ocho puntos, que traducen a más de cuarenta escaños, otras constatan un empate o una ligera ventaja del PSOE. Mención aparte merece el CIS, que destaca al partido de Pedro Sánchez quince puntos por delante del de Feijóo, que tendría al de Abascal a solo dos puntos, pisándole los talones.

Fuente