Trabajar en hostelería es mucho más exigente de lo que parece y puede resultar muy agotador. Quienes han pasado por este sector saben que no se trata solo de cumplir horarios o servir mesas, sino de un trabajo intenso que requiere energía y una actitud positiva, incluso cuando no te apetece socializar con la gente.
Estar siempre de cara al público puede ser un reto en muchas ocasiones. Por eso, muchos profesionales del gremio reivindican el valor de su esfuerzo y piden que se reconozca lo difícil que puede llegar a ser este oficio tanto en sueldos como en dignidad de horarios.
El personal de la hostelería no solamente lidia con la gente, sino que, además, se convierte en el rostro visible del negocio, especialmente cuando algo no sale como se esperaba. Si hay retrasos o errores, son ellos quienes deben mantener la calma, dar explicaciones y resolver el problema con su mejor sonrisa.
Imagen recurso de un camarero
Por ese motivo, existen cuentas como la de ‘Soy camarero’, que acumulan cientos de miles de seguidores y su objetivo es mostrar al público las anécdotas y experiencias de las personas que trabajan en restaurantes, hoteles o establecimientos relacionados con el mundo hostelero.
Aunque, como en este caso, esta cuenta también publica rifi-rafes entre el local y el cliente en las reseñas de internet. Muchas veces, las reseñas son desproporcionadas y pueden provocar graves consecuencias en un restaurante, más aún si hablamos de uno pequeño.
Pero esta vez, la reseña que han compartido ha dado mucho de que hablar, ya que el cliente ha puesto cuatro estrellas al recinto, pero lo que tenía por decir ha superado cualquier expectativa: «Seamos sinceros. No vienes a este bar porque te hayas puesto gourmet. Vienes porque has salido de la playa tan tostado que solo te falta untarte philadelphia», explica.

Reseña del cliente
Tu suegra te mira con cara de tener hambre y espera que pagues tú por todos. Y encima la tía come como un cerdo adulto medio. Si tienes suerte, pillas sitio y pides un bocadillo y tapas. Los bocadillos son como el antebrazo de Dwayne Johnson. El ‘chivito’ se llama así porque si se llamara ‘el chivo’ sería un marrano adulto con un cacho de pan a cada lado. Piensas: hostia, a ver ahora quién se come las tapas. Y entonces llegan. Y la ‘tapa’ de bravas es un plato hasta arriba. Y la ‘tapa’ de calamares da como para hacer 5 bocatas madrileños», describe en la reseña.
«Acabáis comiendo hasta sentiros como animales de granja y os vais que parece que has acabado de pagar la hipoteca y con la suegra satisfactoriamente cebada. Se come muy bien. Fritangas muy generosas que bajar con 7 danacoles. Volveré sin duda«, termina.
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Los comentarios de la publicación no han dudado en hacer humor de la situación y algunos de ellos se han convertido en virales: «Pues me parece fatal que no pongáis el nombre del sitio, ahora quiero ir», «Nos falta la dirección para poder ir», o «este sitio se merece que todos sepamos dónde está».











