El Cabildo de Gran Canaria se sumó ayer a la candidatura de Las Palmas de Gran Canaria para convertirse en Capital Europea de la Cultura 2031, reforzando la apuesta del Consistorio por la defensa de la identidad isleña «como forma de estar en el mundo», con la que la ciudad se presenta a esta convocatoria bajo el lema ‘Rebelión de la geografía’.
«Podemos decir con orgullo que poseemos una voz propia que merece ser escuchada en el continente europeo y en el mundo», declaró durante el acto de firma del manifiesto de adhesión a la candidatura el presidente de la Institución insular, Antonio Morales.
Esta afirmación cobra especial importancia para Morales «en el actual momento histórico, cuando Europa y el conjunto del planeta viven en la incertidumbre y contemplan cómo se dinamitan las vías de diálogo», y cuando «hacen falta lugares donde se levanten puentes de entendimiento», como son las Islas Canarias, un cruce de caminos y de diálogo entre Europa, África y América.
«Esta ciudad jamás ha sido una orilla cultural, ha sido un centro», afirmó el presidente de Gran Canaria al asegurar que con la firma del manifiesto el Cabildo «hace suya la rebelión de la geografía» y muestra su «firme apoyo» sumando todas las infraestructuras, equipamiento y acciones culturales que realiza el Cabildo al servicio de esta candidatura.
«Ser Capital Europea de la Cultura es un elemento de cohesión social extraordinario, de dinamización económica, social y cultural, de unidad de acción y, por lo tanto, de unidad social en torno a un proyecto que nos une», declaró Morales.
La alcaldesa de la ciudad, Carolina Darias, defendió que esta candidatura, que plantea la pregunta ‘¿Y si ser isla fuera una forma de estar en el mundo?’, es una «gran oportunidad» para «cambiar la perspectiva» y «que el epicentro no sea el centro de Europa, sino las orillas de la Unión Europea», haciendo que la ciudad, la isla y Canarias se conviertan el centro de la conversación artística y cultural.












