El líquido refrigerante, conocido también como anticongelante, es uno de esos elementos que pasa desapercibido hasta que falla, pese a sus colores chillones. Su función va mucho más allá de evitar que el motor se caliente en exceso: mantiene estable la temperatura, protege frente a las heladas y evita la corrosión interna gracias a sus aditivos. Sin él, el motor se dañaría en pocos kilómetros. Pero cuando levantamos el capó y vemos el vaso de expansión, surge la duda: ¿por qué hay distintos colores, y qué significa cada uno de ellos?
Líquido anticongelante o refrigerante en el vaso de expansión / Edgar Vivó
Por qué los líquidos refrigerantes tienen colores llamativos
Los fabricantes tiñen el líquido con colores muy vivos por una cuestión práctica. En primer lugar, facilitan la detección de fugas: un charco verde o rosa bajo el coche delata rápidamente un escape, algo que no ocurriría si fuese transparente como el agua. Además, cada color sirve como código rápido para diferenciar tipos de formulación. No existe un estándar universal, pero en general cada gama mantiene un tono específico que ayuda a no mezclar productos incompatibles. Y también cumple una función de seguridad: evita que alguien confunda el depósito con otro fluido, como aceite o líquido de frenos.
Qué color de líquido refrigerante comprar
- Verde o verde azulado. Es el más clásico y se asocia a tecnologías más antiguas (IAT). Suelen llevar etilenglicol con silicatos y fosfatos. Cumplen su función, pero requieren cambios más frecuentes y protegen en un rango más limitado, por ejemplo hasta unos -4 ºC.
- Rosa o rojo. Más moderno, pertenece a la tecnología orgánica (OAT). Ofrece mejor protección contra la corrosión y tiene mayor durabilidad. Se usa en muchos coches actuales y de altas prestaciones. Un buen refrigerante rosa o rojo puede aguantar hasta -12 ºC y hervir en torno a los 103 ºC.
- Naranja o amarillo. Normalmente híbridos (HOAT), combinan aditivos tradicionales con orgánicos. Suelen ser duraderos y versátiles, aptos para climas variados. Algunos fabricantes, como Renault, los emplean de serie.
- Azul. Menos habitual, pero muy eficaz en motores de altas prestaciones. Suelen llevar mayor concentración de glicol, lo que les permite soportar temperaturas extremas, hasta -37 ºC, y resistir la ebullición a más de 108 ºC. Por eso se ven en deportivos o en marcas como Mazda o BMW.
- Violeta o morado. Lo utilizan ciertos fabricantes europeos para sus refrigerantes híbridos de última generación. Ofrecen protección prolongada y suelen ser específicos para algunos modelos.
- Transparente o incoloro. Existen productos sin tinte, aunque no son comunes en turismos. Si el líquido de tu coche aparece transparente, puede que se haya degradado o diluido en exceso.
En cualquier caso, el color es solo una guía visual. Lo importante es seguir siempre la norma que indica el fabricante. Dos refrigerantes del mismo color pueden tener formulaciones diferentes. Y mezclar líquidos incompatibles puede generar depósitos y reducir la capacidad de enfriamiento.
¿Es mejor un color que otro?
La respuesta corta es no. Ningún color es universalmente mejor: cada uno está diseñado para un uso y una tecnología de motor. Lo que sí cambia es la durabilidad o el rango de temperaturas que soportan. Por ejemplo, los azules suelen ser más resistentes en frío extremo, mientras que los rosas o naranjas duran más kilómetros antes de degradarse. Pero lo esencial es usar siempre el que corresponde al vehículo. Si hay que rellenar, lo ideal es poner el mismo color que ya tiene. Y si no se identifica el tono porque el líquido está sucio, conviene vaciar y reemplazar todo antes que mezclar.
Ventajas frente al agua común o destilada
Muchos conductores se preguntan si no bastaría con agua, pero la diferencia es enorme. El refrigerante baja el punto de congelación hasta -37 ºC en mezclas al 50/50, lo que impide que el bloque motor reviente con hielo. También eleva el punto de ebullición por encima de 105 ºC, evitando que se evapore bajo carga intensa. A eso se suma la protección contra la corrosión: el agua, incluso destilada, no evita el óxido ni la formación de cal. Además, el anticongelante incorpora lubricantes y aditivos anti-espuma que cuidan la bomba y mejoran la circulación.

Coche estropeado por falta de refrigerante / Neomotor
Usar solo agua, aunque sea destilada, no es una opción salvo en una emergencia temporal. Los fabricantes lo desaconsejan expresamente porque no protege el motor a largo plazo.
¿Anticongelante y refrigerante son lo mismo?
En la práctica, sí. Hoy ambos términos se usan indistintamente porque la mayoría de los productos cumplen las dos funciones: enfrían y evitan la congelación. La única diferencia está en el formato. Cuando hablamos de anticongelante concentrado, nos referimos al compuesto base que hay que mezclar con agua destilada en la proporción adecuada (normalmente 50/50). En cambio, el refrigerante suele estar ya preparado para usar directamente, con la mezcla lista de fábrica. Lo que nunca debe hacerse es usar anticongelante puro sin agua, porque pierde eficacia, ni confiar en agua sola como sustituto.









