¡Y dale con las algas! La posidonia no es un alga, sino una planta marina (en concreto, una fanerógama) endémica del Mediterráneo. Pero hay turistas que siguen erre que erre. Se obcecan en que los arribazones que saca el mar son algas y también insisten en que las playas están sucias. Se equivocan. Que las hojas de la posidonia lleguen a las playas significa que hay grandes praderas sumergidas y que la costa de la Marina Alta de norte a sur, de Dénia a Calp, destaca por su gran biodiversidad.
Pero no hay verano sin debate de posidonia. Su intensidad va por temporadas. O por temporales. Y estos meses de julio y agosto han sido de mucho mar revuelto (incluso una dana a finales de julio). El oleaje ha arrastrado gran cantidad de posidonia. En Dénia, han retirado la tira de toneladas. Y, sin embargo, los turistas que acuden a las playas dianenses son los más tiquismiquis, los que más reniegan con diferencia de la posidonia. Algunos lo hacen con gran vehemencia. En Xàbia, Moraira, Benissa y Calp, también se acumulan arribazones en la orilla. Pero sus visitantes no rechistan (o no tanto). Dénia monopoliza la polémica (una polémica totalmente absurda) de la posidonia.
La dana de finales de julio también sacó gran cantidad de posidonia al Arenal de Xàbia / A. P. F.
En Moraira, en Platgetes, una de las playas donde llegan más arribazones, hay un gran cartel que deja claro que esta planta es una bendición incluso muerta. Sus hojas secas fijan la arena y frenan la erosión. Ese cartel incide en la pedagogía. La visión que tienen los turistas de la posidonia cambiará mucho cuando se persuadan de que las playas de la Marina son singulares y si tienen aguas turquesa y transparentes es, precisamente, por las frondosas praderas de fanerógamas marinas.

Arribazones de posidonia en la playa de Platgetes de Moraira / A. P. F.
Mientras, en la Cala Blanca de Xàbia, los bañistas incluso plantan toallas, hamacas y sombrillas sobre el lecho de posidonia. A nadie se le ocurre ya pedir que se retiren los arribazones de esta cala. Y los pescadores ya han planteado que no se quite de ninguna playa. No es descabellado.
No hay un verano igual a otro: tampoco en las playas
En Dénia, pese a que algunos turistas se empecinen en lo de las algas, hay que continuar insistiendo en la pedagogía hasta convencer a los bañistas de que la posidonia es un tesoro. Y también explicar que no hay un verano igual a otro y que, cuando se suceden los temporales y los días de marejada, es de lo más normal (y natural y característico de esta costa) que el mar saque posidonia. Todo llegará.
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