En su noche de bodas, Suna y Kaya se han quedado a solas en la habitación. Para ella era un momento importante: iba a ser la primera vez
.
Suna estaba nerviosa, incluso a punto de llorar. Kaya lo ha notado y le ha dejado claro que no la obligaría a nada. “Nunca te haría hacer algo que no quisieras. No soy ese tipo de hombre”, le ha dicho.
Ella le ha confesado que estaba lista, aunque no esperaba que llegara tan rápido ese momento. Kaya, para tranquilizarla, le ha propuesto que no hicieran nada si no quería. Además, ha pensado que lo mejor era irse a dormir a otra habitación.
Sin embargo, limpiándose las lágrimas, Suna ha dejado atrás a Abidin, su gran amor del pasado, y ha decidido entregarse en cuerpo y alma a Kaya, empezando una nueva etapa. Ahora que también ha apartado a su padre de su lado, Suna tiene todas sus esperanzas puestas en ser la señora de la mansión y darle pronto un nieto a Halis.














