En un mundo que a menudo busca respuestas inmediatas y se pregunta
el «por qué» de las adversidades, Lola González
Pinto surge como un faro de respuestas. «Cuando te vas haciendo mayor, pues aprendes a entender que esto es lo que lo que te ha tocado y que, en vez de preguntarme que por qué me ha tocado a mí, igual me tengo que preguntar para qué», cuenta Lola en La Linterna de la Iglesia. Tiene parálisis cerebral que afecta sus piernas y un brazo, y su objetivo es que su situación ayude a «dar visibilidad a mi situación».
A pesar de su parálisis cerebral, la vida de Lola es
«más o menos normal». Sus
mañanas comienzan con tareas cotidianas como ducharse y vestirse, aunque tarde «el doble que el resto». La
mayoría de estas acciones las realiza sola, pero, tal y como admite con una sonrisa, «el tema de
los zapatos me cuesta un poco».
la aceptación de su enfermedad
Desde los ocho años, Lola asistió a un colegio no
especializado en necesidades especiales, una experiencia que ella
describe con una profunda gratitud. «Desde el principio se portaron muy bien conmigo», asegura. Lola se sintió «muy
integrada» académicamente, necesitando únicamente «un
poco más de tiempo en los exámenes» debido a que escribe con
la mano izquierda.
«No me cambiaría por una persona que pudiese andar», cuenta Lola con una gran aceptación de su condición. «No sería yo», dice, reconociendo que su enfermedad le ha enseñado «más cosas positivas que
negativas».
la emotiva relación con su abuelo balti
Su relación con su abuelo, Balti, quien padece
Alzheimer, es especialmente significativa. Lola describe a Balti como
«muy especial», alguien que «aunque le cueste más
levantarse que a ti, siempre te va a ayudar» y siempre está
dispuesto a estar con ella.
Además, sus hermanos, Lucas y María, son su apoyo incondicional, siempre dispuestos a ayudarla en todo, desde «cogerme la toalla cuando me ducho» hasta «calzarme», detalles insignficantes pero que, como cuenta, «hay que estar».
«Dios quiere algo de mi»
La fe juega un papel crucial en la vida de Lola, un don que cultivó en su colegio. Para ella, la relación con Dios le
ha brindado «mucha paz» y le ha ayudado a «entender
mi situación». Lola cree firmemente que si Dios le ha
puesto en este camino, es «porque de mí quiere algo y de mí
quiere algo que no ha puesto a los demás».
A través de su cuenta de Instagram @desdemisilla,
Lola comparte su día a día para mostrar «la normalidad que yo transmito», la
«realidad de mi vida».
La meta más inmediata de Lola es «acabar la carrera« de
Derecho. Después, su
gran aspiración es «opositar» para
convertirse en funcionaria, un camino que planea iniciar a principios
del próximo año. Pero más allá de sus logros personales, Lola
tiene un sueño: «montar una asociación para todo ese toda esa gente como yo que no ha tenido la suerte de poder tratarse como yo».














