El Plan General Estructural (PGE) para Alicante se encuentra en su fase más incipiente. El Ayuntamiento impulsó durante abril y mayo los actos de consulta pública previa para empezar a dar forma a un proyecto que, debido a las trabas legislativas que debe superar, se podría tardar en redactar entre 7 y 10 años. Así lo calculaba el arquitecto y urbanista José María Ezquiaga, uno de los ponentes que protagonizaron la mesa técnica este miércoles en el Colegio de Arquitectos de Alicante, presentada por la concejala de Urbanismo Rocío Gómez. Más allá de estas dificultades, especialmente derivadas (según los ponentes) de un marco legislativo excesivamente burocrático y de la “sobrerregulación”, este periodo abre puertas a ideas y sobre todo a acciones.
La de Alicante-Elche será una de las seis regiones de España que más crezcan de aquí a 2050
La necesidad de actuar es especialmente imperiosa en áreas metropolitanas como la de Alicante-Elche, que según Ezquiaga será “una de las seis regiones de España que más crezcan” de aquí a 2050. En el país, de hecho, se contempla un aumento de habitantes concentrado en esta zona y también en los entornos de València, Madrid, Barcelona, Málaga y en los archipiélagos. El crecimiento urbanístico, por tanto, tendrá que ir ligado a la acogida de la población migrante.
No es el único reto que afronta el futuro urbanístico de Alicante. Esmeralda Martínez, profesora de Geografía y Ordenación del Territorio en la Universidad de Alicante (UA), considera que “hay que dejar de pensar en el PGE como un instrumento técnico», ya que «su objetivo no es la gestión del suelo, sino brindar mejores condiciones de vida”. Esto invita a pensar en soluciones generalizadas como “construir un nuevo relato entre ciudad y entorno natural: no como lo hemos entendido hasta ahora, con la ciudad como espacio dominador y un entorno rural dominado. Hay que buscar la interdependencia”.
El reto climático
Martínez, a su vez, defendió anteponer “las cuestiones cualitativas a las cuantitativas” para proponer la construcción de nuevos barrios “con densidades elevadas, 60 viviendas por hectárea como mínimo, con un terciario (prestación de servicios) por encima del 20 % y prevalencia de criterios ambientales y climáticos con la finalidad de generar nuevos barrios y no nuevas periferias”.
El objetivo del Plan General no es la gestión del suelo, sino brindar mejores condiciones de vida
El clima fue, precisamente, uno de los aspectos más analizados. Jorge Olcina, catedrático de Análisis Geográfico Regional en la UA, apuntó que “las obras hidráulicas van a ser necesarias, así como el aprovechamiento del agua, los sistemas de aviso meteorológico y las obras de regeneración para dominio hidráulico y marítimo”.
Pese a admitir que en la ciudad de Alicante “el abastecimiento de agua funciona bien”, el catedrático echa en falta “un plan de adaptación al cambio climático” como el que se aprobó en Benidorm en 2021 y que no tiene réplica en la provincia. Para Olcina, el vertido cero es un reto a asumir porque “nos podría colocar en el entorno europeo como la primera ciudad en ámbito urbano que lleva a cabo el trasvase de agua residual”. Y, por otra parte, la generación de sombras resulta también interesante, decía poniendo como ejemplo la plaza Gabriel Miró y señalando en el caso opuesto la plaza Séneca, donde se ubicaba la antigua estación de autobuses.
Las obras hidráulicas, el aprovechamiento del agua y los sistemas de aviso meteorológico van a ser necesarios
Movilidad y otras propuestas
El cambio climático no se combate sin repensar la movilidad. Manuel Castaño, profesor de Edificación y Urbanismo en la UA, propuso “restringir el centro” cediendo aparcamientos en los centros comerciales de las afueras a la ciudadanía (limitados actualmente a clientes y vacíos los días festivos y también algunos días laborables). Es lo que llama “aparcamientos disuasorios, que van ligados a un transporte público eficiente”, dijo contraponiendo la buena conexión con el centro que hay desde el Plaza Mar 2 con la de otros centros como el Puerta Alicante.
Se puede restringir el centro con aparcamientos disuasorios que van ligados a un transporte público eficiente
Ideas concretas aparte, los retos urbanísticos topan con la burocracia y las complejidades de las instituciones. Ante esta realidad Rafael Ballester, especializado en derecho público, urbanismo y contratación pública, pedía “enfoques ambiciosos pero realistas y no echar pulsos a la administración”. Matizaba, también, que “los planes son necesarios, pero no indispensables” a la hora de “consensuar y agilizar la toma de decisiones”.
En este aspecto Jesús Quesada, arquitecto y urbanista, redactor del PGOU de 2008 con Luis Díaz Alperi y Sonia Castedo en la Alcaldía que no se llegó a aprobar, recordaba que “en Alicante se han hecho muchas cosas que no se contemplaban en el Plan General”. Como ejemplo ponía el TRAM. “Hay que empezar ya a trabajar”, añadió.
Hay que plantear enfoques ambiciosos pero realistas y no echar pulsos a la administración
Quesada, precisamente, trasladó algunas ideas personales a raíz de las aportaciones ciudadanas al PGE. Por ejemplo, discutía la necesidad de consolidar un “clúster sanitario” en la “saturada” avenida de Dénia, subrayaba que erigir una “ciudad del deporte” junto a la UA choca con el modelo de “ciudad de los 15 minutos” o proponía que las áreas industriales mantuvieran su uso original para reforzar este sector y no para acoger más vivienda. También reconocía que “como alicantino” anhela un proyecto concreto “que ilusione a la ciudad”. En este sentido citaba el museo Guggenheim de Bilbao para, simplemente, visualizar un ejemplo, matizando que no sugería esta propuesta concreta.
En Alicante se han hecho muchas cosas que no se contemplaban en el Plan General. Hay que empezar ya a trabajar
Aunque la aprobación del Plan General para Alicante se contempla aún lejana, el futuro tiene que ir cogiendo forma.
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