El diseño compacto del J-50, el ala lambda y entradas DSI refuerzan la hipótesis de un caza furtivo bimotor, optimizado para velocidad y maniobrabilidad.
El J-50 se presenta como rival tecnológico con innovaciones clave
Las más recientes imágenes del caza J-50, publicadas entre finales de 2024 y comienzos de 2025, ofrecen una visión detallada del nuevo prototipo desarrollado por Shenyang Aircraft Corporation. Este avión, avistado el 26 de diciembre de 2024, el mismo día que el prototipo J-36 de Chengdu, representa un hito en la modernización de la aviación militar china. A diferencia del imponente J-36, el J-50 muestra un diseño más compacto, enfocado en sigilo, agilidad y rendimiento supersónico, lo que ha llevado a analistas a especular sobre su rol como caza de superioridad aérea o plataforma embarcada.
El nuevo prototipo, tentativamente identificado como J-50 por observadores especializados, exhibe una configuración de ala lambda sin cola, una elección que reduce la resistencia aerodinámica y mejora el desempeño a altas velocidades. Aunque este tipo de ala impone compromisos estructurales y limita la maniobrabilidad a bajas velocidades, su inclusión señala un claro enfoque en baja observabilidad y eficiencia supersónica. Este enfoque se alinea con las prioridades de diseño de la nueva generación de aviones furtivos.
Si bien las autoridades chinas no han emitido comunicados oficiales sobre el J-50, la publicación sin restricciones de las imágenes y su vuelo sobre áreas urbanas sugieren que el avistamiento fue una demostración planificada de capacidades, posiblemente como respuesta a los retrasos en el programa estadounidense NGAD. Las fotografías revelan una aeronave bimotor, con entradas de aire DSI (Diverterless Supersonic Inlets), utilizadas para disminuir la firma de radar sin comprometer el flujo de aire a altas velocidades.
Las proporciones del avión, su tren de aterrizaje y su diseño general indican una aeronave de tamaño mediano, claramente diferenciada del más voluminoso J-36. Los especialistas consideran que esta aeronave podría representar una plataforma de sexta generación o un prototipo avanzado de quinta generación, dependiendo de las capacidades integradas de aviónica, autonomía y trabajo en red con otras plataformas, como drones.
Diseño furtivo y aerodinámico destaca en nuevas fotografías
El ala lambda del J-50 se ha convertido en un rasgo distintivo del prototipo, destacando por su borde de fuga segmentado y su perfil bajo. Esta configuración, en contraste con el ala trapezoidal del J-35, permite una mejor relación de aspecto y un mayor coeficiente de sustentación, aunque a costa de una mayor complejidad estructural. Shenyang había explorado anteriormente alas convertibles, que ofrecían mayor estabilidad a bajas velocidades, pero abandonó esta solución debido al incremento en peso y la sección transversal de radar.
Otro elemento visible en las imágenes es la posible incorporación de empuje vectorial bidimensional, observada en las toberas de escape. Esta tecnología, que ya está presente en cazas como el Su-35 o el F-22, permite maniobras más cerradas y mayor control en combates aéreos, aumentando la supervivencia del piloto en escenarios dinámicos. En conjunto con el ala lambda y el fuselaje compacto, estos detalles sugieren un avión con énfasis en el combate aéreo cerrado y el sigilo.

Características técnicas visibles en el diseño del J-50
- Ala lambda sin cola: reduce la firma de radar y mejora la aerodinámica supersónica
- Entradas DSI laterales: eliminan componentes móviles para mantener el flujo supersónico con menor visibilidad
- Toberas vectoriales 2D: permiten maniobrabilidad avanzada en escenarios de combate
- Tren de aterrizaje triciclo: con doble rueda frontal y patas traseras simples, equilibrando resistencia y robustez
- Sensor bajo la cabina: posible sistema electroóptico similar al EOTS del F-35
Un elemento que ha generado gran especulación es una protuberancia visible bajo la cabina, que podría alojar un sensor EO/IR para seguimiento y adquisición de objetivos sin activar el radar. Esta característica permitiría una ventaja en escenarios de guerra electrónica o de sigilo activo. Adicionalmente, algunas tomas sugieren la presencia de movilidad en las puntas alares, lo que podría significar superficies de control adicionales o incluso alas plegables para uso naval.
Un desarrollo estratégico con implicaciones globales
El vuelo del J-50 se realizó acompañado por un J-16 biplaza, utilizado como avión de persecución y plataforma de monitoreo durante las pruebas. Esta es una práctica común en ensayos con prototipos y refuerza la autenticidad de las imágenes difundidas. Aunque no se ha confirmado si el J-50 volará desde portaaviones, sus dimensiones y diseño apuntan a una posible versión naval.
Observadores han destacado la coincidencia simbólica del vuelo inaugural con el natalicio de Mao Zedong, una fecha históricamente elegida por China para presentar avances tecnológicos de alto perfil. Este paralelismo recuerda el primer vuelo del J-20 en 2010, también realizado el 26 de diciembre. La aparición casi simultánea del J-50 y el J-36 refuerza la hipótesis de que China busca mostrar al mundo un avance paralelo en múltiples líneas de desarrollo de combate.
En ausencia de especificaciones oficiales, los expertos consideran que el J-50 podría complementar al J-36 asumiendo roles más versátiles, mientras el modelo de Chengdu se enfocaría en ataques de largo alcance. La combinación de baja observabilidad, maniobrabilidad avanzada y sensores pasivos posiciona al J-50 como un contendiente significativo frente a iniciativas como el F/A-XX de Estados Unidos o el Tempest europeo.
Un prototipo que podría redefinir el panorama aéreo en Asia
El perfil furtivo, las tecnologías visibles y la integración de posibles sensores avanzados sugieren que el J-50 busca posicionarse como un elemento estratégico en la doctrina aérea de China. Si se confirma su compatibilidad con portaaviones o su capacidad para operar en red con drones, el J-50 representaría un paso clave hacia una aviación de sexta generación.
Hasta ahora, la ausencia de declaraciones del Ministerio de Defensa chino o de la propia Shenyang Aircraft Corporation ha dejado muchas preguntas abiertas. Sin embargo, los elementos visibles en las imágenes permiten a los analistas establecer que este caza prioriza la velocidad, el sigilo y la capacidad de supervivencia en escenarios de combate aire-aire o penetración en defensas enemigas. El uso de sensores electroópticos, entradas DSI y vectorización de empuje refleja una madurez en el diseño de cazas furtivos en China.
A medida que nuevos datos salgan a la luz, el J-50 podría consolidarse como un símbolo del avance tecnológico de China en aviación militar y como una plataforma clave para redefinir el equilibrio aéreo regional y global en la próxima década.
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