Esta semana ha visto la
luz un importante documento, aprobado por el Papa Francisco,
elaborado por la Comisión Teológica Internacional con motivo del
1700 aniversario del Concilio de Nicea, considerado como el primer
concilio ecuménico de la Iglesia Católica. De allí nació el
Credo de Nicea, el DNI de la fe que a día de hoy nos sigue uniendo
como cristianos. El sacerdote y teólogo, Javier Prades es miembro de esa
Comisión Teológica Internacional y nos ha acompañado en
‘La Linterna de la Iglesia’ para explicarnos todos los detalles acerca de la nueva publicación del pontífice.
Aniversario 1700 sobre el Concilio de Nicea
la importancia del primer concilio ecuménico en la historia de la Iglesia en el siglo xxi
«Este concilio es decisivo para la permanencia de la fe que nosotros conocemos y vivimos hoy. El debate a primera vista parecía técnico, pero implicaba una opción de fondo sobre el misterio más grande de nuestra fe.
Jesús realmente era Dios como el Padre, siendo el Hijo de Dios y no solo un enviado divino, un ángel o una realidad intermedia, sino que verdaderamente Jesús era Dios. Este es el punto de contenido decisivo del concilio. Hay otros, y sobre esto la discusión fue muy seria para afirmar que verdaderamente Dios se ha comprometido con los seres humanos hasta el punto de que el padre envía a su hijo, se hace hombre y por el don del espíritu nos acompaña. Estábamos tocando la línea de flotación de lo que es la fe cristiana», apuntaba nuestro invitado sobre la importancia que tiene este aniversario para la fe que profesamos hoy en día.
«En cristología es una constante, se siguen buscando maneras de entender y transmitir esta originalidad típica de lo cristiano»
Además, hemos aprovechado la oportunidad para preguntar a Javier Prades sobre por qué se considera este concilio como el primero de los ecuménicos y también, sobre cuáles fueron los temas que se abordaron en él: «Se reúnen por primera vez, descontando el concilio de Jerusalén en los principios, los obispos de todas las zonas conocidas de la oicumene, del mundo cristiano de entonces, para alcanzar una resolución que vinculase a todos los cristianos», añadía nuestro invitado.
El objetivo del documento es el de recuperar el significado profundo de este contenido, que insiste en contemplar la inmensidad y la belleza de nuestra fe, de Cristo Salvador. Además, también apuntaba el sacerdote y teólogo sobre la incorporación de la palabra ‘consustancial’, algo que escuchamos en la Eucaristía, ‘de la misma naturaleza del Padre’. Prades apuntaba así que «es imprescindible estar dentro de la comunión de la fe de la Iglesia, siguiendo la autoridad última del Papa y del Concilio reunido».
A pesar de que se celebre el aniversario 1700 años de este Concilio, se trata de un documento que sigue estando muy presente en el debate teológico y pastoral contemporáneo sobre la persona de Jesucristo, algo sobre lo que también ha incidido nuestro invitado ante los micrófonos de ‘La Linterna de la Iglesia’: «En cristología lógicamente es una constante, se siguen buscando maneras de entender y transmitir esta originalidad típica de lo cristiano. Nosotros no creemos solo en Dios, esa realidad divina misteriosa ha adquirido en la encarnación una verdadera humanidad siendo verdaderamente divino», finalizaba el miembro de esa Comisión Teológica Internacional.