“No habrá Liberation Day, sino Inflation Day. Y la manía de los aranceles llevará a una espiral que arrastrará a países a la recesión”, sentenció desde Berlín el ministro de Economía en funciones, el verde Robert Habeck, ante el anuncio de Donald Trump que sacude a la potencia exportadora que es Alemania.
La industria de la automoción, seguida del acero, es la columna vertebral del motor exportador germano. En 2024, desde Alemania se exportaron más de medio millón de automóviles a Estados Unidos, a los que hay que añadir unos 300.000 producidos entre México y las propias plantas de marcas como Volkswagen en territorio norteamericano. Según estimaciones de la Federación de la Industria Automovilística (VDA) alemana, el total suma unos 900.000 coches de sello germano los que se colocan anualmente en este mercado.
Para Habeck, no obstante, la respuesta a la situación creada debe proceder “de la negociación, no de la confrontación”. Las esperanzas de Berlín no están depositadas en búsquedas bilaterales, sino en la Comisión Europea (CE) de Ursula von der Leyen.
Las decisiones de Trump no han sorprendido a Alemania, pero sí agravan la situación de un sector, la automoción, cuyo buque insignia, Volkswagen, entró el año pasado en la peor crisis de su historia. Los sindicatos y la patronal han negociado durante meses fórmulas para evitar cierres de fábricas y despidos masivos. Otras marcas, como Mercedes y BMW, están inmersas en sus propias crisis, en buena parte debidas al debilitamiento de su rival, pero al mismo tiempo gran mercado que es China.
“La Unión Europea debe dar una respuesta adecuada, pero equilibrada”, insistió Habeck. La mirada del ministro saliente está depositada en “el mercado interno europeo, el mayor del mundo”, cuya fortaleza “debemos aprovechar”. Por países, Estados Unidos es el primer destino de sus exportaciones, con un 9,9% según cifras del departamento federal de Estadística (Destatis). Le sigue Francia, con un 7,6%. Pero, en su conjunto, los socios de la UE suponen dos tercios del total de las exportaciones alemanas.
Los pronunciamientos del gobierno saliente se producen en la transición hacia el siguiente ejecutivo, previsiblemente una coalición entre el bloque conservador de Friedrich Merz y los socialdemócratas del canciller en funciones Olaf Scholz. Merz, líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de von der Leyen, también reclama soluciones concertadas desde Bruselas. Alemania cerró 2024 en recesión, por segundo año consecutivo. Merz ganó las elecciones del pasado febrero comprometido con lograr la reactivación de la primera economía europea y este es también en puntal de unas negociaciones de coalición que el líder conservador quiere haber completado hacia Semana Santa.