Semana tras semana, un vecino de Cerredo pasa por el entorno de la mina clausurada y observa los movimientos de camiones y la actividad de los operarios. Conoce las trágicas circunstancias en las que se produjo el accidente de 2022, en el que perdió la vida E. R. M. y resultó gravemente herido E. R. M. S. Es consciente de las circunstancias y de que, tal y como declaró el superviviente a la Guardia Civil, recogían carbón extraído de la mina de manera irregular.
En 2023, un año después del siniestro, recorriendo la zona, se topó con una entrada «clandestina» al tercer nivel de la mina (en la zona conocida como Mangueiro), justo donde el pasado lunes se produjo el accidente. LA NUEVA ESPAÑA habló ayer con el denunciante que advirtió al Principado de que presuntamente se extraía carbón de manera irregular en la mina a través de un acceso «sin las medidas de seguridad convenientes«. Trasladó su mensaje al Servicio de Atención Ciudadana del Principado, quien lo remitió a la Dirección General de Minería, como ratificaron ayer fuentes de este servicio. Otros medios del Principado aseguraron que la dirección de correo a la que se envió ([email protected]) terminó desactivada por un cambio informático. La cosa es que en la Consejería de Transición Ecológica nunca se comprobó esa denuncia.
Ayer mismo, el Servicio de Atención Ciudadana trasladó a la Dirección de Minería otra denuncia del mismo vecino, en la que detalla los movimientos y la actividad que se producía las semanas precedentes al accidente en el que murieron cinco trabajadores. Su denuncia incluía, incluso, un gráfico señalando dónde presuntamente se extraía carbón irregularmente y luego se mezclaba con otros cargamentos. «¿Desde el Principado de Asturias no se era consciente de los peligros?«, se pregunta en el correo remitido esta semana a la Administración. «Se puede ver dónde extraen el carbón, lo bajan para la plaza principal donde está la criba; se criba para luego mezclarlo con el carbón de Fabero y enviarlo a El Musel mezclado», detalla. También relata los detalles del entramado de empresas vinculado a la explotación, siempre ligado a integrantes de la misma familia. Ayer admitía: «Yo solo quería que atendiesen lo que yo veía, para que no pasase lo que ocurrió», dijo ayer a este periódico.
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