Una final antes de la final. Así definió Hansi Flick la naturaleza del encuentro ante el Atlético de Madrid (21.30 h.). Un duelo definitivo en el que la derrota implica la despedida de la competición, pero que la victoria solo supone seguir aspirando a él hasta el último partido. «Es el título más cercano que tenemos», convino Hansi Flick, feliz por el rendimiento del equipo y tranquilo porque ha detectado entre sus hombres «el hambre de ganar títulos» que tienen.
Hoy no ganarán ninguno, en todo caso pueden olvidarse de uno. Se trata de la prefinal de la Copa del Rey, o la segunda semifinal del curso, que poco o nada tiene que ver con la primera. Se jugó en el terreno neutral de Arabia Saudí con el Athletic (0-2) y la final derivó en el primer éxito de la era Flick con la apabullante goleada ante el Madrid (2-5). Esta vez se juega en campo contrario, territorio hostil y caldeado como será el Metropolitano, que acoge la única opción de éxito para el Atlético. Es fácil de imaginar el ambiente que se encontrará el Barça ante un rival con el que mantiene un pulso igualadísimo y que hoy se decantará.
Ni prórroga ni penaltis
Llega la cuarta cita ante el Atlético y es la más decisiva. La más valiosa. Una victoria para cada uno en la Liga (1-2 en Montjuïc, 2-4 en el Metropolitano) y el 4-4 de la ida de la Copa en Barcelona que deja el asunto pendiente del desenlace en 90 minutos. O en 120. O en los penaltis. Flick dijo que no había contemplado la disputa de la prórroga desde un punto preventivo. Ni tampoco los penaltis. Hubo lanzamientos al final del entrenamiento con el mismo tono de seriedad o jocosidad de lo habitual, sin ningún ceremonial que pudiera simular el momento crucial que podría darse esta noche y que es irreproducible por anticipado.
Una imagen de un entrenamiento del FC Barcelona. / EFE
Ni prórroga ni penaltis
Llega la cuarta cita ante el Atlético y es la más decisiva. La más valiosa. Una victoria para cada uno en la Liga (1-2 en Montjuïc, 2-4 en el Metropolitano) y el 4-4 de la ida de la Copa en Barcelona que deja el asunto pendiente del desenlace en 90 minutos. O en 120. O en los penaltis. Flick dijo que no había contemplado la disputa de la prórroga desde un punto preventivo. Ni tampoco los penaltis. Hubo lanzamientos al final del entrenamiento con el mismo tono de seriedad o jocosidad de lo habitual, sin ningún ceremonial que pudiera simular el momento crucial que podría darse esta noche y que es irreproducible por anticipado.
Pero Flick sí contempla algún cambio en la alineación que no quiso adelantar. Tal vez vaya vinculado a la suplencia de Robert Lewandowski, que solo ha sido titular en uno de los cuatro partidos coperos. Precisamente el menos indicado: el primero en Barbastro. No quedaba otro remedio, sin embargo. Raphinha tuvo un plus de descanso por haber pasado las vacaciones navideñas en Brasil, Lamine Yamal estaba lesionado y Dani Olmo y Pau Víctor habían sido desinscritos en LaLiga. Olmo vuelve a estar indisponible, esta vez por lesión.
Raphinha y Cubarsí, a punto
Raphinha sí estará. No ha disputado los dos partidos a su regreso de Brasil, exprimido por los 180 minutos disputados y agotado por la tensión vivida en el enfrentamiento con varios jugadores de Argentina. Cubarsí jugó unos minutos ante el Girona y está recuperado. Andreas Christensen recibirá el alta para volver a la competición. No parece el día más indicado para reaparecer desde agosto y el pírrico bagaje competitivo de 26 minutos en el estreno de Mestalla.

Raphina. / EFE
Flick lleva días escuchando elogios y, entre medio, la palabra triplete. No le complace mucho, por no decir nada, aunque sí le satisface la música que acompaña al equipo. «Todavía no hemos llegado a ningún lado», responde al primer asunto, aunque no ha olvidado que tiene un título en el zurrón. El que ya ha concluido.
«Mis jugadores pueden estar muy orgullosos porque lo que están consiguiendo no es fruto de la suerte, sino porque se lo han ganado», analiza de las felicitaciones públicas y privadas que recibe su equipo. Él, en tanto que es el máximo responsable y se trata de su primera campaña fuera de Alemania, en el Barça, se confesó «muy agradecido» por «el compromiso» de todos.
Ola de elogios
«Se puede ver que practicamos un gran fútbol y que a nuestros aficionados les gusta cómo juega el equipo», admitió, rechazando las comparaciones con el Real Madrid y a la que se prestó Carlo Ancelotti. Diego Pablo Simeone se sumó a las alabanzas. «Nos enfrentamos a un rival que hace un fútbol extraordinario, con una dinámica de juego increíble y una valentía muy buena para atacar y presionar alto», dijo el entrenador del Atlético, que no se siente en la cuerda floja, lejos en la Liga (a nueve puntos y goal average de distancia del Barça) y eliminados en la Champions.