Una grúa de 600 toneladas de peso y más de 30 metros de altura izó y colocó este jueves en Arriondas una gigantesca estructura de 190 toneladas de peso, 54 metros de longitud. Y otra más, casi tan grande, de 41 metros de largo, aguarda juntoal río Sella para seguir el mismo camino este viernes. Una vez ensambladas estas dos enormes piezas, conformarán el «esqueleto» del nuevo puente Emilio Llamedo de Arriondas, bajo el que arranca cada año la que es quizá la prueba piragüística más mítica y conocida de España, el Descenso internacional del Sella.
El de ayer fue un día «muy importante» para Arriondas, una jornada «para recordar», subrayó la vicepresidenta del Principado, Gimena Llamedo, que asistió a la colocación de la estructura metálica. Un montaje que fue seguido por más de dos centenares de vecinos, incluido parte del alumnado de Primaria del colegio público Río Sella de la capital parraguesa. Empezaba así a hacerse realidad una reivindicación histórica de los vecinos.
Un mirador espectacular
«Este puente es para Arriondas algo más que una infraestructura, es algo identitario, es la forma en la que nos presentamos al mundo y la que tiene este concejo de proyectarse hacia el futuro», comentó Llamedo, que destacó que siente como parraguesa «muchísima emoción» al ver que la obra ya encara su fase final, pues el objetivo es que el puente entre en servicio antes del Descenso del Sella de este año, que se disputará el 8 de agosto.
Llamedo agradeció al presidente del Principado, Adrián Barbón, su apuesta por esa «infraestructura clave», que supondrá «un antes y un después» para Arriondas y para el Descenso del Sella, pues incluirá como elemento singular un «balcón único», una zona acristalada sobre el río, que será «un mirador espectacular, tanto para ver el Sella como los Picos de Europa, y mostrará toda la belleza que tiene nuestra tierra».
Un puente «muy esbelto»
El jefe de servicio de Construcción del Principado, Flavio Valperga, detalló los aspectos más técnicos del montaje del puente, pero también sus «particularidades»; entre ellas, que serña «muy esbelto», que «mejorará la capacidad hidráulica del río» al eliminarse las pilastras del anterior, que incluirá «una acera de cristal» y, en especial, que se ha hecho «con cariño». A diferencia de otras infraestructuras similares, «que las ves desde el coche», este es «un puente que se vive», subrayó Valperga.
Infografía del futuro puente de Arriondas. / Principado de Asturias
La intervención, adjudicada a Ferrovial Construcción por 3,7 millones de euros dentro de un proyecto global que supera los 5,2 millones, arrancó en septiembre pasado con una decisión tan necesaria como visualmente impactante: la demolición completa del viejo viaducto que durante 86 años había unido las dos orillas del Sella a la entrada de Arriondas.
Una necesidad justificada
Desde entonces, vecinos y visitantes han contemplado cómo las máquinas devoraban el tablero y las dos pilas de hormigón que sostenían el histórico puente construido en 1939. La imagen del río fluyendo libre, sin la traza horizontal que durante casi nueve décadas lo había cruzado, se convirtió en el símbolo más elocuente de una transformación largamente reclamada.

Infografía del futuro puente de Arriondas. / Principado de Asturias
Aquella demolición no fue un capricho estético, como subrayaron entonces las autoridades municipales y autonómicas, sino la respuesta a una necesidad justificada. El antiguo puente carecía de aceras adecuadas y presentaba problemas de seguridad que se habían agravado con el paso de los años.
Menor impacto ambiental
Para minimizar las molestias durante la temporada de mayor afluencia turística, el Principado habilitó una nueva glorieta en la zona de El Horrón, entre las carreteras N-625 y N-634, que desde julio del año pasado posibilita los accesos y salidas de la capital parraguesa. Desde aquel momento, la obra ha seguido su curso con la mirada puesta en un horizonte claro: estrenar el nuevo puente antes de la 87.ª edición del Descenso Internacional del Sella, la cita que convertirá un año más a Arriondas y Ribadesella en el epicentro festivo y deportivo de la región.

Por la izquierda, Flavio Valperga, Gimena Llamedo, Jorge García y Víctor Rodríguez Caldevilla, este jueves, observando el montaje del puente de Arriondas. / Ramón Díaz
El nuevo diseño elimina por completo los apoyos intermedios, lo que reducirá el impacto ambiental sobre el cauce y evitará que la corriente deposite materiales en las inmediaciones del puente. Sobre el tablero único, de dos metros de altura y 10,8 metros de ancho, se habilitará una calzada de 7,3 metros para vehículos y dos aceras peatonales de 3,5 metros cada una, separadas de la zona de circulación por barreras de seguridad. La anchura total del conjunto alcanzará los 14,3 metros, un incremento sustancial respecto a los 8,4 del viejo puente que permitirá ordenar con holgura los distintos flujos de paso.
Voladizo sobre el río
Pero el elemento más singular del proyecto, el que sin duda atraerá las miradas de quienes crucen el puente o lo contemplen desde la orilla, es el mirador previsto en la margen derecha. Justo encima del lugar en el que se da la salida al Descenso del Sella, se instalará un voladizo sobre el río con suelo de vidrio de triple capa. Será una atalaya acristalada que permitirá a los peatones asomarse literalmente sobre el Sella y observar el cauce a sus pies, una experiencia que promete convertirse en un nuevo atractivo turístico para la villa.
La obra, que dispone de un plazo de ejecución de 24 meses, encara así su recta final con la previsión de estar concluida en julio. Cuando eso ocurra, Arriondas habrá recuperado su puente, pero no será el mismo. Será más ancho, más seguro, más respetuoso con el río y dotado de un elemento singular que lo convertirá en mirador privilegiado. La transformación, en palabras de las administraciones, forma parte de un cambio más amplio que incluye también la semipeatonalización de la plaza del Cañón y la reforma de la plaza García Dori, actuaciones que pretenden renovar por completo la imagen de Arriondas.















