El careo protagonizado el pasado mes de enero por la exconsellera de Interior, Salomé Pradas, y el exjefe de Gabinete de Mazón, José Manuel Cuenca, aportó algo de luz a algunas contradicciones entre las declaraciones de ambos. Y para que la exdirigente, investigada en la causa, deslizara algunos detalles interesantes, como que intentó contactar con el entonces president, Carlos Mazón, para ponerle al tanto antes de enviar el ES Alert pero que estuvo «sola» ante la emergencia y sin apoyo de nadie del Consell. También puso algún punto sobre las íes cuando se habló de los diferentes móviles de Cuenca, que cambió su terminal y, según él, perdió los datos en el cambio para, más adelante, resetearlo antes de devolverlo a la Generalitat Valenciana
El exjefe de Gabinete de Mazón, del que sigue siendo asesor en la oficina de expresident, aseguró que «cambió de terminal» en el verano de 2025, con la investigación sobre la catástrofe iniciada desde hacía más de medio año, porque «le faltaba capacidad» y que en ese «traspaso de información» se quedaron datos «por el camino» relativos a casi un año anterior. «En el proceso», dijo, se perdió «información de todo tipo» aunque aseguró desconocer si por no tener copia de seguridad. Ese terminal lo dejó sin usar hasta que lo devolvió a la Generalitat Valenciana cuando dejó de ser alto cargo, tras la dimisión de Mazón en diciembre, y lo entregó tras restablecer los valores de fábrica. «No iba a entregarlo con fotos de mi familia», llegó a espetar Cuenca, quien quiso diferenciar que él no «formateó» el terminal sino que lo devolvió a los valores de fábrica.
Fue entonces cuando la exconsellera de Interior, Salomé Pradas, respondió que esa no era la única alternativa, que tenía la opción de conservar el teléfono y, con él, los datos que albergaba. «El teléfono te lo puedes quedar», dijo la exdirigente, que lo hizo. Así, aseguró que decidió enviar «un mensaje expreso» a la Generalitat Valenciana para ordenar que «no tocaran» su móvil y que «no resetearan nada». Tras ser cesada de su cargo por Mazón, en diciembre de 2024, habló con su abogado para preparar ese escrito, de manera que ella abonó el terminal y se lo quedó para evitar que se perdieran los datos.
La intervención de Pradas contrapuso su actitud con la del ex ‘mano derecha’ de Mazon, que no pudo más que insistir en que había pasado toda su información, excepto la que se perdió, de ese terminal a otro nuevo con mayor capacidad y que desde entonces, junio de 2025, no lo había vuelto a usar. Cuenca admitió que tenia la opción de ‘comprarlo’: «Cuando dejas de ser alto cargo, [la Generalitat] te reclama el teléfono, y tienes la opción de abonarlo y quedártelo, como dice la consellera». Pero lejos de eso, el asesor del expresident decidió entregarlo y, para ello, lo hizo «sin sus datos personales».
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