Amanda y Gabriel están decididos a encontrar a la persona que robó los expedientes, y todas las pistas les llevan hasta una exclusiva gala. Aunque no tienen invitación, Gabriel lo tiene claro: hay que colarse. “Tenemos que buscar al hombre que se llevó esos archivos”, insiste Amanda, convencida de que allí está la clave.
En mitad de la misión, Amanda recibe en su móvil unas fotos de Daniela con su nuevo novio. Sin perder tiempo, llama a César para pedir explicaciones: “¿Le habéis puesto un detective a mi hermana?”. Él asegura que no, y que las imágenes han llegado de forma anónima a su despacho.
Amanda no está dispuesta a pactar con el fiscal: “Daniela es inocente”, responde tajante.
Sin embargo, algo no encaja. Empieza a sospechar que alguien del entorno más cercano podría estar moviendo los hilos. Por eso avisa a su hermana: “Creo que hay alguien del bufete de Gabriel que nos la está jugando. Si ves que alguien te está siguiendo, avísame”.
¿Quién habrá mandado esas fotos?














