El líder de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, celebrará este jueves en Barcelona un acto junto a la dirigente de Podemos y eurodiputada, Irene Montero, sobre el futuro de la izquierda en España. Será una nueva oportunidad para que el diputado republicano presente su propuesta para unir a los partidos a la izquierda del PSOE y hacer frente al auge de la derecha y la extrema derecha. Una propuesta que siempre ha generado revuelo tanto por la envergadura de lo que plantea -juntar a partidos tradicionalmente enfrentados-, como porque cuenta con el rechazo frontal de su propia organización política.
El acto se celebrará en el auditorio del Campus Ciutadella de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) bajo el título ‘¿Qué se tiene que hacer?’. Esta es, precisamente, la gran pregunta que sigue pendiente de responder tanto por Rufián como por el resto de partidos que se han mostrado interesados en la iniciativa. El punto de partida que se plantea es que los partidos de izquierdas colaboren mucho más de lo que lo han hecho hasta ahora para así movilizar a su electorado en las próximas elecciones generales, pero nadie se ha atrevido a dar con la fórmula concreta.
El debate sobre la unidad de la izquierda lo lanzó el propio Rufián en julio del año pasado desde los pasillos del Congreso. Lo hizo con esta frase: «Si no nos ponemos de acuerdo, nos matarán por separado políticamente«. En aquel momento se entendió como un frente común de partidos en forma de coalición electoral para concentrar todos los votos de izquierdas en una sola lista y evitar la dispersión de candidaturas que hay en muchas provincias. Una dispersión que lastra las posibilidades de obtener escaños, lo que beneficia a los dos grandes partidos, PP y PSOE, y a Vox. La opción de configurar esta coalición electoral ha perdido fuerza, pero la pregunta sigue sin respuesta: ‘¿Qué se tiene que hacer?‘.
Fuentes cercanas a Rufián explican que el acto de Barcelona tiene que servir para volver a agitar el debate -como ya hizo con un evento parecido en Madrid el pasado febrero-, pero no está concebido para que lance una propuesta concreta. Consideran que su papel tiene que ser el de aportar su «capital político y mediático» para conseguir la «fraternidad de las izquierdas». A partir de aquí, se tratará de que entre todas las partes implicadas se encuentren «fórmulas imaginativas» para concretar esta unidad.
La eurodiputada Irene Montero en un acto de campaña en Valladolid. / CLAUDIA ALBA / EUROPA PRESS
La unidad de las izquierdas tuvo su primer brote verde la semana pasada cuando se anunció que IU, Sumar y Podemos concurrirían juntos a las elecciones andaluzas. Lo harán mirándose de reojo y sin contar con Adelante Andalucía, pero juntos al fin y al cabo. El acto de Barcelona será también, pues, una oportunidad para escuchar a Montero y comprobar si la fórmula andaluza es exportable a otras autonomías o al conjunto del Estado. Hasta ahora, el partido morado ha mostrado más sintonía con Rufián que con sus excompañeros de candidatura en Sumar.
El choque en ERC
La unidad de las izquierdas tiene una derivada catalana en clave interna de ERC. El debate ha provocado un choque entre Rufián y la dirección del partido. La situación es de bucle infinito: el diputado insiste en su idea con vehemencia mientras que el líder del partido, Oriol Junqueras, la rechaza de plano una y otra vez porque considera que ERC no puede diluirse en proyectos compartidos con fuerzas estatales por muy de izquierdas que sean. La duda es si esta discrepancia pública puede sostenerse mucho más tiempo y si esto invalida que Rufián vuelva a ser el candidato republicano en las generales de 2027.

Gerardo Pisarello, acompañado de Ada Colau y Ernest Urtasun, en una imagen de archivo. / EL PERIÓDICO
Por ahora, las dos partes evitan el enfrentamiento directo. Rufián asegura que el amor por el partido que le lanzó a la primera línea política sigue intacto, y Junqueras le garantiza el puesto, pero las tiranteces son evidentes. La dirección de ERC se intenta acoger a la parte positiva del conflicto: nunca antes un líder republicano en Madrid había tenido tanto tirón mediático en el conjunto del Estado, aunque sea como abanderado de una propuesta que no les gusta. La incógnita es si este tirón se traducirá en votos en Cataluña cuando llegue la hora de las urnas.
El aforo del auditorio de la UPF, de 340 personas, ya tiene el cartel de completo e incluso se ha habilitado una sala contigua para poder seguir el acto en línea para todos los que se han quedado sin entrada. También será interesante analizar quién acude al acto. ERC, los Comuns y Podemos enviarán a representantes de sus respectivas direcciones. De ERC, sin embargo, no estarán ni Junqueras ni su número dos, Elisenda Alamany. La CUP no tendrá representantes porque nunca le ha gustado la idea.
Suscríbete para seguir leyendo












