Samanta Schweblin (Buenos Aires, 1978) ha sido galardonada con el Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana, dotado con un millón de euros, por El buen mal (Seix Barral), un libro de relatos, «de belleza inquietante que sitúa la tradición del cuento en su punto más alto», ha apuntado el jurado. La entrega del polémico premio ha tenido lugar este miércoles por la noche en una gala en Barcelona.
El jurado, presidido por Rosa Montero y compuesto por Pilar Adón, Luis Alberto de Cuenca, Jorge Fernández Díaz, Leila Guerriero, José Carlos Llop y Elmer Mendoza, ha elegido por mayoría el libro de Schweblin, quien «destaca por plasmar nuevos mundos turbadores, fascinantes y complejos» y recorrer «magistralmente la frontera entre lo posible y lo imposible con una prosa hipnótica», señaló Montero.
Al recoger el premio, Schweblin celebró que el Aena se haya atrevido a distinguir un libro de cuentos, algo poco habitual en los grandes galardones literarios. «Me emociona pensar que estoy recibiendo un premio que es también un reconocimiento al género del cuento».
«Me pregunto de verdad si el Premio Aena es consciente de la declaración de principios que implica inaugurar su palmarés con un libro como este», ha señalado la autora. «Pienso en otros grandes premios internacionales que premian novelas y novelas, novelas extraordinarias, y solo muy de vez en cuando aparece una Alice Munro o una Jhumpa Lahiri, autoras de un talento casi sobrenatural capaces de romper los cánones y conseguir que asome un libro de cuentos. Me encanta que este premio incluya otros géneros más allá de la novela y que hoy dé su primer paso premiando la excepción«.
Los cuatro últimos finalistas del premio, Héctor Abad Faciolince con Ahora y en la hora (Alfaguara); Nona Fernández por Marciano (Random House); Marcos Giralt Torrente con Los ilusionistas (Anagrama) y Enrique Vila-Matas con Canon de cámara oscura (Seix Barral), serán dotados con 30.000 euros cada uno.
Portada de ‘El buen mal’, de Samanta Schweblin.
En El buen mal, señaló Ascensión Rivas, crítica literaria de El Cultural, Schweblin da «señales inequívocas de su extraordinaria habilidad para el relato». «Un libro iluminador en el que maneja el matiz y los detalles que pueden cambiar las cosas, una obra incómoda que nos acerca a lo que realmente somos, un conjunto de narraciones que asombran e inquietan. En ellas trata temas como la soledad, el cuidado, la violencia, el miedo o la muerte, mientras pone a sus personajes –humanos, vulnerables– al borde del abismo».
La autora argentina se dio a conocer con el libro de cuentos El núcleo del disturbio y alcanzó proyección internacional con Pájaros en la boca, volumen que consolidó su estilo inquietante, preciso y cargado de extrañeza cotidiana. Ha cultivado sobre todo el cuento y la novela breve, con títulos como Distancia de rescate (llevada al cine en una adaptación para Netflix), Kentukis y Siete casas vacías, donde explora miedos íntimos, relaciones familiares tensas y formas sutiles de violencia y desasosiego.
Su obra ha recibido numerosos reconocimientos internacionales, entre ellos el National Book Award a la mejor obra traducida al inglés, y ha sido traducida a múltiples idiomas, lo que la ha convertido en una autora de referencia en el circuito mundial de la literatura contemporánea.
Rodeado de polémica
El premio Aena, que aspira a equipararse al Goncourt francés o al Booker británico, ha sido objeto de críticas por destinar un millón de euros, procedentes de una empresa de mayoría pública, a una sola novela, una cifra que supera incluso al hasta ahora galardón con mayor dotación económica, el Planeta.
A ello se añaden las objeciones de quienes ven en el certamen una operación de marketing y de lavado de imagen de Aena más que un auténtico proyecto de mecenazgo, así como el temor de que termine distorsionando el ecosistema de premios literarios en español. Entre los socios de Aena para el proyecto están la Fundación Gabo y la Cátedra Vargas Llosa.
A la ceremonia de entrega del I Premio Aena de narrativa han asistido el presidente de la Generalitat, Salvador Illa; el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni; el ministro de Industria, Jordi Hereu; la consellera de Cultura, Sònia Hernández, y el presidente y consejero delegado de Aena, Maurici Lucena.
Al inicio del acto, Lucena ha defendido la decisión de Aena con esta «musculosa iniciativa de mecenazgo» como una parte de la responsabilidad social corporativa de las empresas, sobre todo de las grandes, con la que quiere devolver a la sociedad una porción de lo mucho que le debe.
Ha defendido el compromiso histórico de Aena con la cultura, ha anunciado que la empresa adquirirá una «cantidad significativa» de libros, tanto de la obra ganadora como de las finalistas, y respecto a la polémica, ha defendido que otros galardones como el Nobel, el Booker o el Strega han nacido de compañías que no tenían que ver con la cultura.
Lucena ha manifestado «el deseo» de que cada año se pueda celebrar en Barcelona la entrega de este galardón, como un tributo a la lectura, la publicación de buenos libros y a los escritores.












