El Gobierno y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) han reforzado la vigilancia sobre la evolución de los precios de los carburantes, pero de momento no se han encontrado indicios de prácticas irregulares, según ha confirmado la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, después de haberse reunido el martes con la presidenta de la CNMC, Cani Fernández, para conocer de primera mano la evolución de los precios en las más de 12.600 estaciones de servicio que hay en España.
«De momento, (Fernández) no me ha trasladado ningún tipo de anomalía, lo que sí hemos planteado desde el ministerio es la importancia de que esa supervisión sea constante a lo largo del tiempo», ha avanzado Aagesen en declaraciones a la prensa tras mantener una reunión con operadores del sector gasista y petrolero para hacer seguimiento de la situación actual.
La vicepresidenta ha destacado el acuerdo entre Estados Unidos e Irán para un alto el fuego de dos semanas que ha llevado al barril de Brent a situarse por debajo de los 100 dólares por litro durante la jornada, lejos de los 119 dólares de máximo que alcanzó a finales de marzo. «Veamos si durante estas semanas esos precios se siguen reduciendo y se trasladan a los consumidores como debe ser, con precios todavía más reducidos», ha añadido Aagesen.
El precio medio de la gasolina y el diésel alcanzó este martes los 1,631 euros por litro y los 1,784 euros por litro, respectivamente, según los últimos datos publicados por la CNMC. Desde que entró en vigor la rebaja de impuestos de los carburantes, el 21 de marzo, el coste del gasóleo ha descendido un 4,5% y el de la gasolina un 13,5%. El Gobierno rebajó entonces el IVA del 21% al 10% y bajó al mínimo permitido por la Comisión Europea el Impuesto sobre Hidrocarburos (0,359 euros por litro en gasolina, frente a los 0,473 euros por litro previos, y 0,330 euros por litro en el caso del diésel, frente a los 0,379 euros).
En un análisis más pormenorizado de las cifras publicadas por el regulador se muestra un gran escalón descendente del 21 al 22 de marzo, coincidiendo con el día en el que se hizo efectiva la rebaja fiscal. En el caso del diésel el retroceso fue del 8,4% y en el caso de la gasolina, del 11,1%. Pero a partir de esa fecha la evolución es muy desigual en función del tipo de carburante.
Así, el coste del diésel siguió en descenso desde el 22 hasta el 27 de marzo, fecha de inicio de la primera operación salida de Semana Santa, cuando se pagó una media de 1,777 euros por litro. Pero desde ese 27 de marzo hasta este martes 7 de abril ha subido un 5,8%, hasta marcar una media de 1,881 euros por litro, su precio más alto desde que entró en vigor la rebaja fiscal a los carburantes.
Sin embargo, la gasolina continuó bajando hasta el 31 de abril, cuando inició un ligerísimo incremento del 0,7%, hasta los 1,562 euros por litro de media que registró este martes.
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