Actores secundarios, opinión de Sergi Capdevila

En el fútbol, como en la vida, casi nunca sobreviene el guion original. Decide la voluntad. Decide la suerte. Decide la realidad. Uno imagina una temporada a partir de los nombres ilustres. Los que salen en el neón. Los que parecen llamados a ganar el Balón de Oro. Luego empieza la película de verdad. Se lesionan dos. Desaparece otro. Y de repente entra en escena alguien que no estaba previsto para un papel relevante. Y resulta que sostiene la historia. Pasa en todos lados. Pasa, sobre todo, en los equipos que aspiran a todo. No basta con tener estrellas. Hay que sobrevivir a los capítulos en que no están.

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