La caída del cabello se ha convertido en una de las preocupaciones estéticas y médicas más frecuentes en la actualidad. Aunque durante décadas se ha asociado principalmente con los hombres, cada vez son más las mujeres —especialmente jóvenes— que acuden a consulta dermatológica preocupadas por la pérdida de densidad capilar o por episodios de caída excesiva. Este fenómeno no solo tiene consecuencias físicas, también psicológicas, ya que el cabello está estrechamente ligado a la identidad personal, la imagen corporal y la autoestima.
Una de cada cuatro mujeres de 18 a 25 años sufre problemas de caída del pelo asociados a altos niveles de estrés, factores hormonales y hábitos de vida, dietas estrictas, consumo de ozempic para adelgazar e incluso por la moda de los peinados pulidos y tirantes producto del ‘clean look’ impuesto por la moda de belleza coreana, con un importante incremento en la demanda de tratamiento.
La doctora Irene Marín / Rafa Arjones
Las dietas restrictivas o ciertos fármacos para adelgazar pueden generar caída de pelo
La dermatóloga Irene Marín insiste en que el primer paso ante una caída anormal del cabello debe ser acudir a un dermatólogo, puesto que está específicamente formado para diagnosticar y tratar esta patología. Marín trabaja en el Hospital de Elda, donde es jefa del servicio de Dermatología, y en el Hospital General de Alicante, responsable de la primera consulta específica en la provincia sobre tricología, ciencia que estudia el cabello y el cuero cabelludo, que se puso en marcha hace un año.
Según la especialista, en consulta es frecuente encontrar pacientes que han pasado previamente por múltiples centros capilares sin obtener resultados. «Muchas veces vemos pacientes que llevan dando tumbos por muchísimas clínicas capilares donde ni siquiera hay médicos o dermatólogos que les hayan atendido, gastando mucho dinero en tratamientos o incluso con diagnósticos erróneos».
El Hospital de Alicante implanta la primera consulta específica en la provincia sobre patología del pelo
Ciclo biológico
Para comprender cuándo la caída del cabello puede considerarse normal y cuándo se convierte en un problema médico, es importante conocer su ciclo biológico. Cada folículo piloso atraviesa distintas fases a lo largo de su vida.
La primera es la fase anágena, o de crecimiento, que puede durar entre dos y seis años. Durante este periodo el cabello crece de manera activa. Posteriormente, el folículo entra en una fase de transición y finalmente en la telógena, o de reposo. En esta etapa el cabello se desprende de forma natural y el ciclo vuelve a comenzar con el crecimiento de un nuevo cabello en el mismo folículo.
En condiciones normales, una persona puede perder entre 50 y 150 cabellos al día sin que ello suponga un problema. Esta caída forma parte del proceso fisiológico de renovación del cabello. Sin embargo, cuando el equilibrio del ciclo capilar se altera y un número elevado de folículos entra en fase de caída de manera simultánea, puede aparecer lo que se conoce como alopecia.
Existen múltiples causas que pueden provocar la caída del cabello, y en muchos casos se trata de un problema multifactorial. Una de las formas más comunes es la alopecia androgénica, conocida popularmente como calvicie común. Este tipo de alopecia tiene un componente genético y hormonal y afecta a una gran parte de la población.
Alopecia androgénica
Se estima que hasta el 80% de los hombres experimentará algún grado de alopecia androgénica a lo largo de su vida, aunque también puede presentarse en mujeres. Otra causa frecuente es el efluvio telógeno, una caída difusa del cabello que suele aparecer entre dos y cuatro meses después de un evento desencadenante como periodos prolongados de estrés, intervenciones quirúrgicas, enfermedades, cambios hormonales o dietas muy restrictivas, que pueden alterar el ciclo capilar y provocar que numerosos folículos entren simultáneamente en fase de caída.
En mujeres jóvenes, este tipo de alopecia suele estar relacionado con déficits nutricionales. «Las dietas restrictivas, los ayunos prolongados o ciertos fármacos para adelgazar (como el famoso ozempic) pueden generar déficit de nutrientes esenciales como hierro, zinc o vitamina D», explica Marín. «Estos déficits pueden desencadenar o empeorar la caída del cabello».
Existen otras enfermedades del cuero cabelludo que requieren diagnóstico y tratamiento especializado. Una de ellas es la alopecia areata, una patología de origen autoinmune en la que el propio sistema inmunitario ataca los folículos pilosos. Este tipo de alopecia se caracteriza por la aparición repentina de zonas sin cabello, generalmente en forma de parches redondeados. En algunos casos puede afectar a cejas, pestañas o incluso provocar la pérdida completa del cabello.

La alopecia androgénica afectará en algún momento de su vida al 80 % de los hombres / INFORMACIÓN
Destrucción de folículos
Otra forma más compleja es la alopecia cicatricial, un proceso inflamatorio que destruye los folículos pilosos. Cuando esto ocurre, el cabello perdido no vuelve a crecer. Por esta razón, el diagnóstico precoz es fundamental. «Este tipo de alopecias requiere diagnóstico temprano. Folículo que se pierde, folículo que no vuelve», advierte Marín. La especialista señala que síntomas como picor, descamación, dolor o enrojecimiento del cuero cabelludo son señales de alerta que requieren valoración médica.
Determinados hábitos de vida pueden influir significativamente en la salud del cabello. La alimentación juega un papel clave, ya que el pelo necesita una cantidad adecuada de nutrientes para crecer de forma saludable. En las más jóvenes, el déficit de hierro es una de las causas más frecuentes de caída capilar. Las pérdidas menstruales, combinadas con una alimentación restrictiva o desequilibrada, pueden favorecer niveles bajos de este mineral esencial para el crecimiento capilar.
Coletas muy tirantes
También los hábitos de peinado pueden tener consecuencias sobre la salud capilar. Aquellos que generan una tracción constante, como coletas muy tirantes, moños o trenzas apretadas, pueden provocar alopecia «por tracción». Si esta tensión se mantiene durante largos periodos, puede llegar a provocar una pérdida permanente de los folículos. En cambio, otros tratamientos capilares como planchados, alisados o queratinas afectan principalmente a la fibra del cabello, haciéndolo más frágil o quebradizo, pero no suelen provocar caída del cabello desde la raíz.
A pesar de las dificultades que plantea la alopecia, en los últimos años se han producido avances importantes. En determinadas alopecias inflamatorias o autoinmunes existen tratamientos farmacológicos capaces de frenar el proceso y proteger los folículos pilosos. En el caso de la alopecia areata, por ejemplo, los llamados inhibidores JAK que reducen la inflamación han demostrado resultados prometedores, permitiendo en algunos pacientes recuperar el crecimiento del cabello incluso después de largos periodos de pérdida capilar.

Los peinados tirantes a la moda pueden causar caída del cabello / Alex Domínguez
Trasplante de pelo: los folículos también pueden perderse
En casos de alopecia permanente el trasplante capilar se ha consolidado como una herramienta terapéutica. Este procedimiento consiste en extraer unidades foliculares de la parte posterior del cuero cabelludo, es decir, de la nuca o de los laterales de la cabeza—donde el cabello suele ser más resistente— y trasplantarlas a las zonas afectadas por la pérdida capilar.
Sin embargo, los especialistas recuerdan que el trasplante capilar no es una solución universal y que debe ir acompañado de tratamiento médico. «No sustituye al tratamiento médico», explica la doctora Irene Marín. «Si no se corrige la causa de la caída, los folículos trasplantados también pueden miniaturizarse y perderse con el tiempo». Además, la zona donante es limitada, por lo que no se pueden extraer folículos de forma indefinida. Por este motivo, la combinación de tratamiento médico y trasplante capilar suele ofrecer los mejores resultados a largo plazo. El trasplante se realiza en clínicas privadas.
Suplementos nutricionales
Los especialistas advierten de que muchas personas retrasan la consulta médica cuando detectan una caída persistente del cabello. En muchos casos, antes de acudir a un profesional sanitario, los pacientes prueban diferentes productos cosméticos, suplementos nutricionales o tratamientos en clínicas capilares que no siempre cuentan con supervisión dermatológica. Este retraso en el diagnóstico puede resultar especialmente problemático en determinados tipos de alopecia, ya que algunos procesos inflamatorios pueden dañar los folículos pilosos de forma irreversible si no se tratan a tiempo.
En los últimos años, las redes sociales han popularizado una gran cantidad de productos y rutinas de cuidado capilar que prometen frenar la caída del cabello. Sin embargo, los especialistas advierten de que muchos de estos productos tienen un efecto limitado sobre el folículo piloso.
Los champús, acondicionadores o mascarillas pueden mejorar el aspecto del cabello, aportar brillo o hidratación y fortalecer la fibra capilar, pero en la mayoría de los casos no actúan sobre la raíz, que es donde se produce realmente la alopecia. Por esta razón, los dermatólogos recomiendan desconfiar de los llamados «productos milagro» y consultar siempre con un especialista antes de iniciar tratamientos costosos o suplementos nutricionales sin indicación médica.
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