Por razones que aún no están claras, los modelos climáticos subestiman la creciente brecha entre la cantidad de energía que la Tierra recibe del Sol y aquella que el planeta irradia al espacio.
La Tierra está reteniendo más energía de la que logra devolver al espacio, y ese desbalance crece a un ritmo que los modelos climáticos no consiguen reproducir ni explicar. Un estudio publicado en la revista Geophysical Research Letters concluye que las simulaciones actuales subestiman de forma sistemática la brecha entre la radiación solar que entra al sistema terrestre y la energía infrarroja que sale del planeta.
En otras palabras, la Tierra se está calentando más rápido con respecto a la magnitud que los modelos habían anticipado, pero la causa exacta sigue sin estar clara. Según indica Live Science, los datos satelitales muestran que el desequilibrio energético de la Tierra se incrementó más del doble en las últimas dos décadas y que el aumento se aceleró con fuerza desde 2010 hasta la actualidad.
Modelos que no llegan a explicar el fenómeno en su totalidad
Para Seiji Yukimoto y sus colegas, el valor llegó en 2023 a 1,8 vatios por metro cuadrado, aproximadamente el doble de lo estimado por los modelos a partir del aumento de los gases de efecto invernadero. El equipo analizó 15 modelos climáticos de última generación, datos de radiación tomados desde satélites y registros de temperatura superficial entre 2001 y 2024.
El hallazgo confirma que las emisiones humanas son el motor principal del calentamiento global, pero al mismo tiempo sugiere que el sistema climático está respondiendo de una manera más compleja de aquella que hoy pueden capturar las simulaciones.
Los investigadores sostienen que falta alguna pieza del rompecabezas, especialmente en la manera en que los modelos representan la interacción entre nubes y aerosoles, esas diminutas partículas en suspensión que pueden modificar la cantidad de luz solar que se refleja al espacio y cuánto calor queda atrapado en la atmósfera.
Posibles explicaciones
La hipótesis principal apunta a la caída de los aerosoles en la atmósfera, en parte por la reducción de emisiones industriales en China y por nuevas regulaciones marítimas que recortaron contaminantes del transporte naval. Menos aerosoles pueden significar nubes con gotas más pequeñas y reflectantes, pero también efectos difíciles de modelar sobre la duración y la estructura de estas nubes.
Referencia
Emerging Effective Radiative Forcing in the Radiative Imbalance Since 2010. S. Yukimoto et al. Geophysical Research Letters (2026). DOI:https://doi.org/10.1029/2025GL119913
Los especialistas advierten que la representación de estos procesos aún no refleja plenamente la realidad observada. Otras explicaciones posibles incluyen la respuesta de las nubes al calentamiento de la superficie y la variabilidad natural del sistema climático.
Si el aumento del desequilibrio se debe en mayor medida a la reducción de aerosoles, el ritmo podría desacelerarse cuando esas concentraciones se estabilicen. Sin embargo, si el factor dominante es una respuesta de las nubes al ascenso de la temperatura superficial, el planeta podría seguir acumulando energía a un paso mayor del previsto, con consecuencias imprevisibles para el sistema terrestre.














