La Semana Santa tiene una dimensión religiosa que para la mayoría de los fieles se expresa en las incontables procesiones y ceremonias eclesiásticas que se celebran en localidades de todo el país en estos días, sinónimo de tiempo de ocio y vacaciones para la mayoría de la población. Sin embargo, miles de personas –creyentes y no creyentes– dedican estas jornadas de descanso a participar en una actividad de naturaleza trascendente que últimamente está en auge: los retiros espirituales.
Vistos desde fuera pueden parecer experiencias de marcado acento religioso destinados a devotos deseosos de reforzar su fe, pero quienes participan en ellos o colaboran en su organización hablan de una llamativa pluralidad de perfiles entre sus asistentes, desde católicos practicantes a agnósticos e incluso ateos, que se acercan cada vez en mayor número en busca de espiritualidad y sentido vital en tiempos que, precisamente, se distinguen por su carencia.
«Vivimos un auténtico ‘boom’ de los retiros espirituales», asegura Patricia Serrano. Si hay alguien que puede hacer esta afirmación con conocimiento de causa y sin riesgo de exageración es ella. Hace diez años, movida más por la curiosidad que por el fervor, participó en un retiro de fin de semana en Barcelona que, según asegura, le cambió la vida. «Iba con dudas, porque por entonces apenas se hablaba de esto y me sonaba a secta, pero en esas 48 horas sentí algo que no había sentido nunca: el amor de Dios«, recuerda.
Desde entonces, ella y su marido han organizado decenas de retiros o han facilitado la gestión de otros tantos mientras asistían, «asombrados», al progresivo aumento de personas que les escribían preguntando por estas experiencias y a la proliferación de fórmulas que iban surgiendo para dar respuesta a esa demanda. Este creciente interés por los retiros la animó a crear en 2022 la web deretiro.es para reunir la amplia variedad de encuentros de este tipo que se ofertan cada fin de semana en toda España.
Lista de espera
A partir de los datos que maneja, Serrano calcula que hoy se celebran más de 1.200 retiros a lo largo del año en nuestro país, en los que participan no menos de 60.000 personas. El volumen de solicitudes es tan grande que muchas peticiones se quedan fuera en lista de espera –las reuniones suelen ser de entre 40 y 60 personas, según el lugar donde se llevan a cabo-, algo que hace años, asegura, no pasaba.
Pero lo verdaderamente llamativo es la variedad de modalidades de retiro que se ofertan. «Los hay para niños, para adolescentes, para mayores, para parejas, exclusivos para hombres o para mujeres, enfocados a empresarios, para personas que han perdido a un familiar, para matrimonios que han sufrido un aborto…», enumera. Esta Semana Santa, se están celebrando más de 100 retiros en toda España. El éxito de la plataforma de Serrano la ha animado a abrir portales similares en Italia y Alemania, donde las experiencias espirituales también están haciendo furor. «No somos conscientes de la sed de Dios que hay hoy en el mundo, más que hace unos años», observa.
Patricia Serrano y su marido, de Deretiro.es, antes de volar a Roma para participar en unas jornadas espirituales. / .
No somos conscientes de la sed de Dios que hay hoy en el mundo, más que hace unos años
La barcelonesa Ana Muro suscribe esta afirmación a la luz de su experiencia. Desde que estuvo en su primer retiro religioso en 2014 ha seguido participando con asiduidad en este tipo de actividades y ha sido testigo del «crecimiento exponencial» que han experimentado en los últimos años. «Cuando empecé, apenas se celebraban, pero ahora se organizan más de 20 retiros en el entorno de Barcelona cada fin de semana. Y no hay más porque cuesta encontrar lugares donde alojarlos«, señala. Las convocatorias surgen siempre de las parroquias, pero las reuniones suelen tener lugar en casas de retiro, sedes de órdenes religiosas y, a veces, en hoteles. «No son actividades eclesiásticas, son encuentros de laicos organizados por otros laicos con la única finalidad de compartir la vivencia de Dios», aclara.
El último retiro en el que ha participado tuvo lugar hace dos fines de semana en el popular barrio de Poblenou de Barcelona. «Allí el perfil mayoritario era gente sencilla, pero he compartido encuentros con notarios, juezas, empresarios, ejecutivos… También con ateos, con gente de la calle y con creyentes de otras religiones. En los retiros no se trata de convencer a nadie, sino de sentir a Dios y compartir la alegría de su amor», aclara.

Ana Muro (a la derecha) junto a Beatriz, su ayudante, preparando un retiro religioso. / .
He hecho retiros con ateos, con gente de la calle y con creyentes de otras religiones. Aquí no se trata de convencer a nadie, sino de sentir a Dios y compartir la alegría de su amor
Fuerte demanda
La hermana María Lourdes López da fe del auge que viven actualmente estas experiencias. Junto a dos religiosas atiende la casa Mare de Deu de Montserrat, ubicada en Caldes de Montbui (Barcelona), y reconoce que nunca habían tenido tanta demanda para alojar retiros como ahora. «Tenemos la casa reservada para todos los fines de semana del año, ya estamos dando citas para 2027», revela.
El centro cuenta con 25 habitaciones dobles y, aparte de los retiros organizados de viernes a domingo, también acogen a particulares que solicitan pasar días sueltos de recogimiento alejados del ruido. «Muchas personas, cada vez más, necesitan resetear sus vidas y aquí encuentra el lugar y la compañía adecuados. Nos llama la atención que, al llegar, dicen la misma frase: ¡qué paz se respira!», cuenta la religiosa.

La hermana María Lourdes, a la izquierda, recibe a un grupo de participantes de un retiro espiritual en la casa Mare de Deu de Montserrat, en Caldes de Montbui / Ferran Nadeu
El precio medio de un retiro de fin de semana suele oscilar entre los 120 y 170 euros, con los que se costea la estancia, la comida, el mantenimiento del lugar y las actividades que se realicen. Algunos retiros, como los ignacianos –inspirados en san Ignacio de Loyola-, están orientados al silencio y la oración –aquí no hay móviles ni comunicación con el exterior-, pero otros, como los retiros de Emaús, son más dinámicos.
Estos últimos han sido los verdaderos protagonistas del ‘boom’ que han experimentado estas experiencias religiosas en los últimos años en nuestro país. Originarios de parroquias cristianas de Miami, a finales de la primera década del siglo llegaron a España y desde entonces no han parado de propagarse. «Ahora se anuncian en las iglesias, pero al principio los difundíamos por el boca a boca. Alguien participaba en uno, volvía contando maravillas, y personas de su entorno se animaban a probarlo», recuerda Lourdes Castro, que participó en el primer retiro de Emaús que se celebró en España, en 2010, y desde entonces ha organizado decenas de encuentros de este tipo. En este tiempo ha sido testigo de su crecimiento. «Hoy se anuncian en las parroquias y en seguida vuelan las plazas, para muchos tenemos lista de espera«, asegura.
Quienes participan en la gestión de estos encuentros coinciden en señalar una fecha clave en su evolución. «Después de la pandemia, el interés por los retiros se ha disparado. Es como si el covid hubiera llevado a mucha gente a darse cuenta de que no pueden con todo, que necesitan a Dios en sus vidas, y vienen a estas reuniones a buscarlo», analiza Lourdes Castro. En opinión de Ana Muro, el auge de estas experiencias es un signo de los tiempos. «La sociedad es cada vez más individualista, vamos todos cargados de problemas sin pensar en los demás. Por eso tienen éxito los retiros, porque aquí encuentran compañía y amor».

Casa de retiros Mare de Deu de Montserrat, en Caldes de Montbui (Vallés Oriental). En la foto, un grupo de asistentes durante la eucaristía / Ferran Nadeu
El reciente éxito de creaciones como la película ‘Los domingos’, que relata el despertar a la vocación religiosa de una adolescente, o el último disco de Rosalía, ‘Lux’, pleno de resonancias místicas, ha generado debates sobre si estamos asistiendo a un resurgir de lo espiritual. La propia cantante ha declarado recientemente: «Ahora soy más de rezar que de ir al psicólogo». La hermana María Lourdes Fernández cree que el perfil de usuarios de los retiros y el creciente interés que hay hoy hacia estas experiencias abonan esa tesis.
«Antes, los que venían a los retiros eran creyentes de toda la vida que querían tener una experiencia de fe, y eran menos que ahora. Últimamente vienen muchos hombres y mujeres que se criaron en ambientes católicos pero luego se alejaron de Dios y hoy se sienten vacíos. Sí, hay un resurgir de la religiosidad. La alegría con la que salen de estos encuentros y el fervor con el que animan a otras personas a apuntarse a los retiros es una prueba de ello», asegura la religiosa.
Retiros espirituales sin credo religioso, también en auge
Los retiros religiosos de inspiración católica no son las únicas experiencias espirituales vividas en comunidad que están en auge. En los últimos años también ha aumentado notablemente la oferta de encuentros grupales durante días o semanas en entornos naturales para practicar técnicas de relajación y crecimiento personal como el yoga o la meditación, según asegura Sergi Arribas, coordinador de Inspyria.com, principal plataforma de experiencias de este tipo que hay en España.
La propia historia de este portal es una prueba del creciente interés que existe hacia estas actividades. Aficionados a los retiros espirituales de toda la vida, Arribas y su socio decidieron crear hace diez años una web que reuniera las convocatorias de este tipo que se ofertaban a lo largo del año en todo el país y que facilitara la inscripción de quienes estuvieran interesados. La foto de entonces y de ahora no deja lugar a dudas. “Hoy hay el doble de retiros espirituales que hace diez años”, asegura el responsable de Inspyria, donde actualmente se ofertan hasta 330 experiencias de este tipo.
Las hay de técnicas de respiración, de meditación, de tantra, de silencio, de biodanza, de détox… “Todas tienen en común que se celebran en entornos naturales, normalmente en casas rurales o en centros de retiro, y que proponen una desconexión absoluta del ritmo de vida tan estresante que vivimos hoy en día. Por eso cada vez hay más demanda”, explica Arribas, quien destaca un dato llamativo: “el 70% de personas que se apuntan a este tipo de experiencias son mujeres”.

Un grupo de personas medita en el centro de retiro Can Kushala de Font-Rubí. / .
Neelamber Tumbiolo y su socio gestionan desde hace ocho años Can Kushala, una casa de retiro y meditación ubicada en un paraje natural de Font-Rubí, en el Alt Penedés, y en este tiempo han sido testigos del aumento del interés que se ha generado entre la población hacia este tipo de experiencias. Sobre todo, afirma, a partir de la pandemia. “Aquellos meses nos obligaron a parar y a mirarnos dentro, y mucha gente empezó a hacerse preguntas que no se había hecho antes, y a plantearse cambios en sus vidas. Vienen con esa necesidad”, señala.
Su centro permanece abierto de abril a enero, con actividades y retiros todos los fines de semana, y con alta demanda, sobre todo en época de vacaciones. “Mucha gente aprovecha los días de descanso en el trabajo para venir aquí y reconectar con ellos mismos a través de la meditación, el yoga y las actividades que realizamos en contacto con la naturaleza”, explica.

Neelamber Tumbiolo, del centro de retiros Can Kushala / .
Mucha gente aprovecha los días de descanso en el trabajo para venir aquí y reconectar con ellos mismos a través de la meditación, el yoga y las actividades que realizamos en contacto con la naturaleza
Esta Semana Santa, la propuesta se titula: “Conéctate y danza contigo mismo con tu propia energía”. “Enseñamos técnicas de relajación, hacemos yoga, meditación, biodanza, cantamos, compartimos experiencias… El objetivo es lograr silenciar por unas horas ese monólogo interior que llevamos todos y que nos causa tanto sufrimiento”, detalla.
La casa ofrece 20 alojamientos, pero también admiten caravanas. Tumbiolo es budista, pero advierte: “Aquí no seguimos ningún credo religioso ni tratamos de convencer a nadie de nada. Se trata de ayudarles a recuperar la calma interior, y en 48 horas se consigue”
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