Las semanas previas a la Semana Santa en Málaga estuvieron marcadas por el relato catastrofista liderado por el presidente de la Junta de Andalucía, Moreno Bonilla, sobre un supuesto agravio de 1.300 millones de euros por la falta de Alta Velocidad hacia Málaga, como consecuencia de la reparación de las vías.
Poco tardaron algunos medios de comunicación en ampliar el alcance de la cifra y de las catastróficas y terribles consecuencias que acarrearía para la ciudad la «negligencia» del ministro de Transportes, Óscar Puente, contra el que se dirigieron todas las críticas desde el PP andaluz y desde Génova. Poco tardó este, en cualquier caso, en desmentir dicha cifra, recurriendo a los datos que la propia Junta de Andalucía difundió en 2025, donde los beneficios de toda la Semana Santa en Andalucía alcanzaron los 500 millones de euros aproximadamente. Con el cálculo de los supuestos 1.300 millones de euros, cada uno de los 75.000 supuestos viajeros que no vienen debería invertir sobre 17.000 euros por persona en una semana, apenas 2.000 euros menos que el sueldo medio anual andaluz.
Solventado este disparate matemático, siguió coleando en el relato político de la derecha andaluza que la falta de AVE había provocado ese agravio. No bastó que los profesionales del sector (hosteleros, empresarios, agrupaciones de cofradías), salieran rápidamente a desmentir esa cifra y discurso, con el miedo de que provocara que un efecto rebote, y venir a Málaga no sea atractivo para los turistas. Sobre todo, porque la ampliación del relato dejaba entrever que Málaga no tenía otra vía de entrada, cuando realmente las conexiones por carretera y aeropuerto son sumamente eficaces. Además, en el peor de los escenarios, el AVE deja como última parada a unos 50 kilómetros de Málaga, un trayecto también solventable en autobús u otro transporte.
Sea como fuere, este lunes, el presidente de la Agrupación de Cofradías de Málaga, José Carlos Garín, expresaba en Cadena Ser que, frente a los «agoreros» que «parecía que nos habíamos quedado aislados en una isla porque no había tren», la gente que quería «venir a ver las procesiones lo ha hecho».
Las declaraciones se corresponden a una valoración de Garín al término de la Semana Santa, donde ha puesto en valor «la cantidad de personas que están contemplando nuestros desfiles». Una valoración positiva que, además, achaca al «trabajo enorme», no al «azar o la suerte».
Estas declaraciones van en relación a las que realizó el presidente de Hosteleros de Andalucía, Javier Frutos, días antes de que diera comienzo la festividad. Tras unos días de fuerte agitación por este debate, Frutos expresó en una entrevista en Canal Sur que las previsiones «no son tan malas como parece que se está diciendo (…) tan malas como se está pintando».
Almeida tuvo que viajar en avión
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, viajó hacia Málaga en plena Semana Santa como parte del ritual que repite desde hacia diez años, para salir en la procesión con la Virgen de la Paloma, según explicó. En su comparecencia en Málaga, interrumpida por ciudadanos al grito de «sanidad pública«, Almeida, acompañado por altos cargos del PP malagueño y andaluz, azuaba de nuevo ese relato catastrofista en contra del Ejecutivo central, advirtiendo que él había tenido que venir en avión a Málaga, cuando siempre lo había hecho en AVE.
Según el regidor madrileño, si Puente hubiera hecho su trabajo, la Estación de Tren María Zambrano de Málaga estaría llena de «muchos madrileños que venían a disfrutar de la Semana Santa», cosa que según Almeida por culpa del AVE no ha ocurrido.
Los datos también desmienten ese catastrofismo. Tras la publicación de los datos de empleo, Málaga ha registrado en marzo de 2026 un total de 1.863 parados menos que en febrero, lo que representa una subida de empleabilidad del 1,69% superior. Asimismo, respecto a marzo de 2025, ha registrado un 9.78% más, lo que deja entrever una gran campaña turística en Semana Santa, ya que en el sector servicios es donde más se ha notado dichas cifras:
Baja el desempleo un 1,83% (1.481 parados menos respecto a febrero) y un 8,4% de parados menos (7.285 personas) respecto a marzo de 2025.















