Los prodigios de la naturaleza, en términos deportivos y más concretamente ciclistas, se dan muy de vez en cuando. En Francia viven felices porque suya es la última perla, de sólo 19 años, Paul Seixas, y que este lunes ha dado un toque de distinción al imponerse con claridad, autoridad y fuerza en la contrarreloj inaugural de la Itzulia, disputada en Bilbao.
Se trataba de un recorrido de 13,9 kilómetros, cargado de trampas orográficas, previas y después de afrontar el paso por la ciudad, etapa que finalizaba en un repecho que alcanzaba el 19% de desnivel donde Seixas dejó el sello personal, la evidencia de que puede ser uno de los favoritos para ganar la ronda vasca y que va camino de ser otro fenómeno de este deporte con registros que sólo Tadej Pogacar y Remco Evenepoel -con el que comparte agente- han sido capaces de realizar antes de cumplir los 20 años.
El sueño de toda Francia
El equipo Decathlon ya lo ha convertido en un referente, en un ciclista con salario de estrella y con el que todos los franceses, sin excepciones, sueñan para que por fin tengan una realidad que suceda a Bernard Hinault como ganador del Tour, circunstancia que sucedió en 1985, cuando todavía no había nacido ni uno de los actuales grandes protagonistas de este deporte. A algunos, como Seixas, todavía les faltaba un par de décadas.
Los registros conseguidos este lunes en Bilbao han sido magníficos. Valga enumerar que atizó fuerte al resto de figuras apuntadas a la Itzulia. A Roglic le sacó 28 segundos; a Lipowitz, 33, a Skjelmose, 45; a Del Toro, 50 y a Juan Ayuso, 1.16 minutos, aunque en el caso particular del corredor español regresaba a la competición después de la fuerte caída sufrida en la París-Niza que motivo el abandono de la carrera cuando vestía el jersey amarillo.
Seixas no cumple los 20 años hasta el 24 de septiembre, pero ya cuenta con éxitos suficientes para entronarlo como una revelación ciclista, que este lunes consiguió la primera victoria en una etapa de una prueba World Tour. Ha ganado el Tour del Porvenir. Antes, en el último Dupin (que a partir de ahora se denominará Tour de Auvergne-Rhône-Alpes, a ver quién se acuerda del nombre) fue el ciclista más joven de la historia de la prueba en acabar entre los 10 primeros; en Lombardía se convirtió también en el más joven del siglo XXI mejor clasificado con una séptima posición; venció, ya este año, en la etapa reina de la Vuelta al Algarve, donde batió a Ayuso y Almeida y el 8 de marzó finalizó la Strade Bianche en segundo lugar por detrás de Pogacar. Fue el último ciclista en aguantar la furia del esloveno.
Así que, por carreteras vascas, hasta el sábado, rodará uno de los nuevos talentos del ciclismo por el que ya suspiran los grandes equipos, aunque el Decathlon ha tratado de amarrarlo al aumentar el presupuesto de la escuadra y dándole ya los galones de gran jefe de la escuadra. Correrá la Lieja-Bastoña-Lieja y al término de la clásica valona el equipo decidirá si lo hace debutar en el Tour como suspira toda Francia.
Es un corredor criado en Lyon. Estudia dirección de empresas a distancia. El apellido, Seixas, procede del norte de Portugal. Su bisabuelo emigró a Francia, aunque el ciclista no habla portugués. La madre del corredor es bretona y él un talento que con un poco de paciencia puede ser un candidato a la victoria en el Tour cuando tenga un poco más de veteranía y Pogacar entre ya en una fase de declive por el peso de la edad. Si no da una sorpresa antes, que poderío tiene.
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