Durante siglos, la humanidad solo ha podido observar una de las caras de la Luna, siempre la misma, mientras la otra mitad permanecía como un misterio. Sin embargo, como explica la divulgadora científica Mar Gómez en uno de sus vídeos virales, esta situación cambió radicalmente en 1959.
Los primeros hitos históricos
Fue la misión soviética Luna 3 la que consiguió algo histórico: enviar las primeras imágenes de la cara oculta de la Luna. Aunque las fotografías eran borrosas, resultaron revolucionarias, ya que por primera vez se pudo contemplar un territorio que, aunque siempre había estado ahí, nunca antes había sido observado.
Fotografía tomada de la cuenta oficial en X de la NASA @NASA donde se observa la cara visible de la luna al costado derecho y la cara oculta del lado izquierdo
A partir de ese momento, otras misiones han continuado con la exploración. El programa Apolo de la NASA marcó otro hito fundamental: 24 astronautas viajaron hasta la Luna y todos ellos vieron la cara oculta con sus propios ojos al orbitar el satélite. De hecho, según Gómez, «es uno de los lugares más exclusivos jamás observados por el ser humano».
Es uno de los lugares más exclusivos jamás observados por el ser humano»
Más recientemente, orbitadores como el Lunar Reconnaissance Orbiter de la NASA han cartografiado la superficie lunar con un nivel de detalle impresionante, ampliando enormemente el conocimiento sobre este hemisferio lunar.
La conquista china y el futuro de la exploración
En 2019, la misión china Chang’e 4 logró el primer alunizaje exitoso en la cara oculta de la Luna, una maniobra de especial complejidad. El principal desafío técnico radica en que «desde allí no hay comunicación directa con la Tierra», como apunta la experta.
Desde allí no hay comunicación directa con la Tierra»

Una fotografía facilitada por la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) muestra la Luna cuando se acercaba a la ventana de la nave espacial Orión el 6 de abril de 2026, lo que marcó el punto en el que la gravedad de la Luna tenía una atracción más fuerte sobre la nave espacial que la de la Tierra.
Entonces, ¿qué ocurre con misiones como Artemis II? Lo que estamos viviendo ahora no es el descubrimiento de la cara oculta, sino el regreso a ella con objetivos renovados. La nueva era de la exploración lunar, cuya trayectoria se puede seguir en los mapas de la NASA, se centra en una exploración más precisa para resolver incógnitas como por qué la geología de la cara oculta es tan diferente, el establecimiento de futuras bases lunares y la preparación para misiones humanas sostenidas.













