A Trump se le están agotando las pilas

Donald Trump no puede equivocarse ni mentir, porque se consensuó insuflar ese don a los sucesivos ocupantes de la Casa Blanca. No es un imperio, es una hegemonía pactada, y el hegemón fabrica la verdad a su medida como haría cualquiera. De ahí que cuando se titula que «Trump destituye a Pam Bondi porque…», sobra el «porque». En vísperas del desenlace del enésimo ultimátum a Irán, volvió a ejercer su prerrogativa de contradecirse a cada paso durante una misma perorata. Sin embargo, hay algo que no funciona según lo esperado, ni en la guerra de Irán ni en el presidente estadounidense. Al maestro del suspense se le están agotando las pilas, y necesita una renovación urgente de su repertorio desgastado. Ha explotado hasta la saciedad que «Biden fue un presidente estúpido», que la OTAN «es un tigre de papel» o que Corina Machado le regaló el Nobel que no merecía ninguno de los dos.

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