Esto se acaba, amiguinas y amiguinos. Sobrepasada ya la frontera de los diez famosos últimos partidos que dicen que dan títulos, ascensos y descensos, los dos grandes de la madreñina furgolística están como están. Día feliz en la orilla azul del Potomac tras la quinta victoria de la temporada. A la armada de Almada le quedan ocho partidos por delante, en los que ya no tiene margen de error. La salvación sigue siendo un milagro, pero con tres puntos más en la mochila en la casa azul afrontarán la semana de otra manera.
La victoria del Real Oviedo ante el Sevilla sirve también para meter aún más en el lío al equipo andaluz, que lleva unas temporadas jugando con fuego, y ya se sabe que en esto del fútbol profesional, salvo para un puñado de privilegiados, no hay memoria por muchas copas europeas que uno tenga en sus vitrinas, el escudo no gana partidos y tal y tal. Ni estrenar técnico les sirvió a los andaluces para romper su mala racha.
El Oviedo se queda ahora a siete puntos de la salvación y con un único objetivo: no fallar. El triunfo sirve, además de para soñar con la permanencia, para que los que tengan la tentación de dejarse ir se lo piensen antes de visualizarse de vacaciones en Ibiza. #Sísepuede, aunque por delante al Oviedín le quedan: Celta, Villarreal, Elche, Betis, Getafe, Real Madrid, Alavés y Mallorca. Empiezan los días de echar mano de la calculadora y consultar los goal-average. Veremos.
Mientras, en la orilla rojiblanca potomaquiana se centran en ganar en El Molinón a la Real Sociedad B tras el palo semanal en El Sardinero ante el Racing. Los de Borja Jiménez, de los Jiménez de toda la vida, llegan a este tramo final de la Liga en Segunda División con la gasolina justa y con un mal rollito en aumento entre la tropa dado que todo indica que el Sporting seguirá otra temporada más en la categoría de plata.
Lo dicho, esto se acaba y el final de la película tiene pinta de que va a ser de los previsibles, ¿oyisti, güey?









