El valor de los invisibles y la confianza de acertar con las rotaciones. Un día redondo para Luis García y su apuesta ganadora, pero sobre todo para la segunda línea de la UD Las Palmas, que ayer demostró que tal y como venía avisando el técnico, está preparada para salir a escena cuando haga falta. Estanis Pedrola, que disfrutaba de su primera titularidad con la elástica amarilla, fue la estrella con un gol de autor que puso en pie al Gran Canaria mientras que Juanma Herzog, Iñaki, Cristian y Jonathan Viera completaron la nómina de novedades en el once.
Pero si hay que resumir los 90’ de partido a un nombre y a un dorsal, la respuesta llega sola: Estanis Pedrola, el 39 de la UD. La principal innovación en el esquema de Luis García, la cara que llegó en el mercado invernal a modo de refuerzo y que hizo enloquecer a la afición en su estreno, cuando salió en la segunda mitad para anotar el gol de la victoria en La Rosaleda.
Estanis fue junto a Jesé el más aclamado por la afición, que les dedicó una sonora ovación en el estadio
Tras su llegada en enero, disputó siete partidos consecutivos a modo de revulsivo hasta que Luis García empezó a apostar por otros jugadores. Sin embargo, la visita del Huesca al Gran Canaria y las rotaciones obligadas debido a la carga de partidos actuaron como una luz al final del túnel para el extremo de Cambrils, que disfrutó de su primera titularidad y tocó el cielo con una jugada de videojuego. Minuto 66, recoge el balón en el centro del campo, conduce y esquiva a los adversarios, y termina dando los tres puntos a la UD.
Una foto con el héroe
El gol de soñar despiertos, el de la resistencia, el de luchar hasta el final. Y de nuevo Pedrola, el refuerzo del mes de enero que estaba ausente y que demostró que en el manicomio de Segunda División, todos los jugadores tienen que estar conectados para remar con el equipo. El gol de videojuego que además de dar la victoria a la UD, hizo que la afición del Gran Canaria le despidiera con una ovación y le esperara a la salida del estadio para fotografiarse con él.
UD Las Palmas-Huesca | 05/04/2026 | 05/04/2026 | Fotógrafo: José Carlos Guerra / José Carlos Guerra / LPR
Pero la tarde no sólo estuvo marcada por Pedrola, sino también por la apuesta (ganadora) de Luis García en un once en el que mandó la veteranía. Jonathan Viera y Jesé volvían a estar juntos en la foto de inicio, y Kirian Rodríguez les acompañó en un viaje en el que ganar era la única opción. Cristian Gutiérrez y Juanma Herzog se unieron al muro defensivo para dar descanso a Clemente y Barcia mientras que Iñaki ocupó el puesto de Amatucci, que salió con el pitido inicial del segundo tiempo junto a Clemente a modo de urgencia en el marcador —los grancanarios perdían por un gol y había que revertir la situación—.
Viera, Iñaki, Herzog y Cristian fueron la sorpresa de un once repleto de rotaciones que funcionaron
Una revolución en las apuestas del técnico ovetense que al principio no sentó del todo bien a la afición, que no terminaba de creer en la segunda línea del equipo. Un pensamiento que la mayoría fue cambiando conforme fue caminando el cronómetro con unos seguidores que desde el primer momento afinaron sus gargantas para animar al equipo, conscientes de que buena parte del ascenso a pasa por los partidos en casa . De momento, el equipo ha cumplido, logrando la victoria en los últimos cuatro enfrentamientos que se han jugado en Siete Palmas.
Una tarde marcada por la alegría y por el broche de oro a la ‘Semana Fantástica’ de una UD que se propuso sacar los seis puntos en casa en 72 horas y lo consiguió. Un equipo en el que Jesé sigue siendo el gran aclamo al anotar su séptimo gol de la temporada y llevarse una ovación de grandes decibelios, en la que tomó valor el papel de los menos habituales y donde Pedrola se quiere apuntar a líder para el tramo final del curso.
El papel de los capitanes
«Estoy contentísimo, es un equipo maravilloso, los capitanes hacen muy buen grupo, son imprescindibles, el equipo te pone las cosas fáciles», expresó el catalán al finalizar el duelo frente al Huesca. Una frase que dejó que pensar al ver la reacción del capitán Jonathan Viera a su gol, en la que se acerca sonriendo y le dice algo al oído mientras le abraza. Una imagen que más allá de eso demuestra que cuando se gana, la unión es más grande y que la obsesión del grupo no es otra que lograr el ascenso.
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