El torneo de Candidatos de Chipre se ha convertido en una inesperada exhibición de un prodigio de 20 años llamado Javokhir Sindarov. El ajedrecista uzbeko lidera la clasificación con 5,5 puntos de seis posibles tras doblegar con descaro al ruso Esipenko, al indio Praggnanandhaa, a los estadounidenses Caruana y Nakamura, y al chino Yi Wei, además de hacer tablas con el alemán Bluebaum.
Sindarov es una fuerza de la naturaleza en el tablero. «El sucesor de Tal», como ha sido calificado por muchos, ha sorprendido con su determinación y su fantástico momento de juego. El uzbeko viene de ganar la Copa del Mundo FIDE 2025, triunfo por el cual recibió 10.000 dólares estadounidenses del Gobierno de Uzbekistán, además de un apartamento de tres habitaciones y el título de deportista nacional del país, con medalla incluida. Su evolución en el juego es progresiva y se ha abierto paso en la élite confirmando su dinamismo y su seguridad en sí mismo. Javokhir siempre ha sido un buen jugador en posiciones tácticas, pero tenía dificultades en posiciones técnicas ante oponentes de más nivel. Sin embargo, ganó la Copa del Mundo a base de jugar finales de partida y ahora está doblegando a rivales de primer nivel como Caruana (número 2 del mundo) o Nakamura (3) desplegando partidas tácticamente complejas.
El sucesor de Tal
Su actuación está despertando el asombro en el mundo del ajedrez. Gary Kasparov ha advertido sobre Sindarov que «no hay que subestimar el impulso que supone la confianza tras un buen comienzo. Confías más en tus instintos, creando un ciclo positivo de intuición y rendimiento». Javokhir era optimista al inicio del torneo, pero sus expectativas no eran tan grandes. «Llego confiado porque he jugado bien en los últimos torneos, donde he ofrecido mi mejor juego. Es un torneo muy abierto, pero mi objetivo es acabar en el top 5 a final de año», afirmaba. Algo que ya ha conseguido porque ahora mismo es quinto en el ránking de la FIDE tras su espectacular inicio. Sindarov, que era un niño retraído que odiaba las siestas en el jardín de infancia, se ha convertido en serio candidato a disputarle el título mundial al indio Gukesh. El uzbeko ha deslumbrado con su preparación de las partidas, la ejecución de las aperturas y su sentido estratégico del juego. Pero algunos, como el experto periodista Leontxo García creen que «tiene aún pendiente demostrar que su virtuosismo en el juego estratégico, sin líos tácticos, es tan grande como en la pelea a navajazos, donde sus reflejos y capacidad de cálculo son sin duda impresionantes».
Sindarov, a la izquierda, con su asesor y amigo Mukhiddin Madaminov antes de un partida del Candidatos 2026 / FIDE
Contra Esipenko se deshizo del ruso con solvencia y ante el indio Praggnanandhaa sacrificó su caballo por dos peones para mantener la ventaja en el reloj y provocar los errores del rival, al que asfixió con el crono. A Caruana le superó con un Gambito de Dama aceptado, logrando ventaja en el tablero y en el reloj para anotarse el punto. Pero la partida de la que todos hablan es su victoria con negras ante Nakamura, donde el uzbeko despedazó al estadounidense. Sindarov preparó concienzudamente una estrategia que ni siquiera había contemplado el equipo de su rival. Nakamura se encontró ante una trampa y tardó 67 minutos en mover pieza, eligiendo erróneamente ‘h4’ lo que le condenó con blancas. «Lo que ocurrió no fue casualidad. Estaba mejor, tenía una hora extra en el reloj y solo necesitaba ser preciso. Conseguí tres peones adicionales y gané la partida», relató con naturalidad el uzbeko. Nakamura, por su parte, señaló a su equipo de estrategia: «No puedo enfadarme conmigo mismo. Esto es responsabilidad al 100% de las personas que trabajan para mí… Mi archivo no tenía los castillos en movimiento».
La derrota hizo caer a Hikaru por debajo de los 2800 puntos Elo, al tiempo que colocaba a Sindarov por primera vez en su carrera en el top cinco mundial. Y con la inercia de esa victoria también doblegó a Wei Yi, quien le colocó un difícil dilema que descifró para empujar al chino al abismo. Detrás de las estrategias de Sindarov aparece otro joven de 19 años, su amigo y asesor Mukhiddin Madaminov. Un torbellino de positividad y buen humor que arranca la sonrisa de Sindarov al tiempo que prepara trampas indescifrables para sus rivales. La mirada oriental del tigre Sindarov ha sorprendido al mundo de ajedrez. Solo Teimur Radjabov, candidato en el torneo de Madrid, le señaló como uno de los favoritos en esta edición en Chipre. «Teimur es un buen amigo», advertía sonriente Javokhir al conocer el pronóstico del ajedrecista azerbayano. ¿Ganará el candidatos? «Queda mucho y ahora todos querrán ganarme», apunta Sindarov restándose importancia.
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