Una de las historias más repetidas en Córdoba asegura que bajo la ciudad existe una red de túneles secretos que conectaban sus grandes monumentos. Pero… ¿qué hay de verdad en todo esto?
Según la tradición popular, habría pasajes subterráneos que unían la Mezquita-Catedral de Córdoba con lugares clave como el Alcázar de los Reyes Cristianos, la ciudad palatina de Medina Azahara o incluso la torre de la Calahorra. Algunas versiones van aún más lejos: hablan de túneles bajo el río Guadalquivir o de rutas ocultas utilizadas para huir o moverse sin ser visto.
El pasadizo de Abderráman III
Una de las historias más llamativas apunta a Abderramán III. Según la leyenda, habría mandado construir un pasadizo subterráneo que conectaba su residencia con la Mezquita para acudir a rezar sin exponerse al público. Incluso se dice que lo recorría a caballo.
Pero hay un problema. De haber sido real, habría supuesto una obra de ingeniería extraordinaria para la época.
El pasillo entre el Alcázar y la Mezquita
Aunque los túneles subterráneos no están demostrados, sí hubo una conexión real: el llamado Sabat. Este pasillo elevado unía el alcázar con la Mezquita, permitiendo a los gobernantes acceder sin mezclarse con la población.
Alcázar de los Reyes Cristianos. / Córdoba
Fue impulsado inicialmente por Abdalá y posteriormente ampliado en tiempos de Alhakén II. Hoy todavía quedan restos visibles de esa estructura dentro del entorno de la mezquita.
¿Qué hay en el subsuelo de Córdoba?
La clave real del misterio de los túneles surge de lo que hay en el subsuelo de Córdoba. Bajo la ciudad sí existen numerosos espacios subterráneos, pero no son túneles secretos como tal. En su mayoría se trata de antiguas cloacas de época romana, canalizaciones hidráulicas o aljibes. Algunas de estas estructuras alcanzan más de metro y medio de altura y están cubiertas por bóvedas.
La actual Córdoba se levanta sobre más de dos mil años de historia continua, desde la Córdoba romana hasta la etapa islámica. Ese desarrollo dejó un subsuelo lleno de estructuras superpuestas que, al aparecer durante obras o reformas, alimentan la imaginación popular.
Córdoba no esconde una red de túneles secretos como en las leyendas, pero su subsuelo cuenta una historia igual de fascinante.
















