Con penitencia

Cuánto le cuesta a esta UD satisfacer y, aun más, enamorar a sus seguidores. Ni contra un equipo que huele a descenso desde hace muchísimas jornadas y que va por su tercer entrenador, después de que Oltra relevase hace tres semanas a Bolo, quien había sustituido a Guilló en noviembre, cuando el equipo ya iba cuesta abajo. Llegó el Huesca a Gran Canaria hundido por tan solo dos victorias (la última, el 15 de febrero) y sendos empates en las últimas diez jornadas. Y esos exiguos ocho puntos, registrados en casa; fuera, la suma más reciente fue una igualada en enero. O sea, que se presagiaba una tarde plácida para encadenar el segundo triunfo consecutivo tras el apurado frente al Granada. Cualquier otro resultado no hubiese tenido perdón, divino ni futbolístico.

Fuente