El urbanismo de Bergondo se cuece a fuego lento. El Concello adjudicó en 2013 la redacción de este documento, crucial para lograr un desarrollo ordenado del municipio, a la Unión Temporal de Empresas formada por Jornet-Llop-Pastor, María Ríos Carballeira y Gabriel Jubete i Andreu. Han pasado 13 años y el PXOM todavía no ha recalado en pleno para su aprobación inicial.
El retraso dio pie en la recta final del pasado mandato a un sonoro encontronazo entre los socios de gobierno, al acusar el líder de Alternativa dos Veciños, Juan Fariña, a la regidora de renunciar a someter el documento a debate por «suprema cobardía». La demora no ha vuelto a ser causa de desencuentro, al menos en público, entre los socios de la coalición pero es motivo recurrente de crítica por parte de los grupos de la oposición.
A preguntas del líder del PP, Manuel Fafián, que ironizó en el último pleno con el silencio que reina en este mandato tras el intercambio de reproches entre las dos patas del bipartito, la alcaldesa, la socialista Alejandra Pérez, admitió que la elaboración del planeamiento lleva «muchísimo retraso»: «Se tenía que haber presentado la propuesta antes de finalizar el año y no se hizo», admitió la mandataria, que reveló que el Gobierno local había requerido «en múltiples ocasiones» al equipo redactor que presentase el documento.
La legislatura se agota y es prácticamente imposible que el documento urbanístico obtenga la aprobación definitiva en este mandato, dado que tras recibir luz verde inicial tiene que someterse durante unos meses a exposición para alegaciones, que después deben ser analizadas y resueltas. Además, el Concello debe recabar los informes sectoriales de las distintas administraciones.
El Concello se rige por unas normas subsidiarias de 1992, que fueron remozadas en 2022 para actualizar la normativa y dotar de más seguridad jurídica a las operaciones urbanísticas. n














