Después de un tiempo en pausa, Carlos Marco ha decidido volver desde un lugar distinto. No con la urgencia de demostrar nada, sino con la necesidad de contar(se) mejor. En ‘Superficial’, su nuevo single, el artista abre una etapa más serena, más consciente y también más afilada en lo emocional, en la que el amor fugaz, el miedo al compromiso y la velocidad con la que hoy se viven los vínculos aparecen como parte de una conversación generacional que conoce de cerca.
Lejos del ruido, ese silencio fue para él una forma de escucha. Un espacio necesario para crear sin presión, sin calendarios imposibles y sin la expectativa de responder a una inercia externa. “El alejarse del foco y darme tiempo para crear me ha permitido escucharme, saber lo que quiero, lo que no, experimentar y tomarme las cosas con calma, sin deadlines ni presión por tener una expectativa cumplida más que la de dejar parte de mi historia en mis letras”, explica. En lo personal, ese tiempo también le permitió reconciliarse con su pasado y recuperar algo que durante años parecía incompatible con la industria: vivir sin una agenda desbordada.


Ese aprendizaje atraviesa de lleno ‘Superficial’, una canción que no nace únicamente de la experiencia individual, sino también de una mirada más amplia sobre la forma en la que hoy se construyen y se esquivan las relaciones. El tema surgió junto a Tony Sánchez Ohlsson, compositor y amigo, después de varias conversaciones en las que Carlos compartió inquietudes, frustraciones y vivencias sentimentales. “Al principio se escribió en primera persona, hablando de alguien que no quiere compromiso —que sí, también he sido ese—, pero ahora que estoy en otro punto y veo como cada vez más la gente tiene muchísimos frenos a la hora de involucrarse con alguien y vamos hacia el individualismo extremo, vi necesario dar voz a todos esos sentimientos de miedo al compromiso, pérdida de libertad etc. que se sienten cuando empiezas una relación”, cuenta.
Ahí es donde su nueva etapa cobra sentido. Porque si en trabajos anteriores había intuición, ahora hay un lenguaje propio más definido. Carlos no habla de un simple regreso, sino de una construcción artística mucho más pensada. En comparación con ‘Chalk Dreams’ (Su álbum de 2017), percibe una distancia clara. “‘Chalk Dreams’ fue un disco continuista de mi etapa en Auryn, la evolución sonora no dio tiempo ya que es un trabajo que se hizo en cuestión de meses. El sonido de esta nueva etapa está pensado, mimado, muy estudiado y sobre todo lleva mi impronta personal tanto en producción como en las letras. Todas las canciones que estoy escribiendo y produciendo tienen un ambiente claro a nivel sonoro”, afirma.



Más que un cambio estético, lo que propone ahora es una narrativa más profunda sobre las emociones contemporáneas. Sus nuevas canciones, dice, quieren poner voz a situaciones cada vez más comunes entre personas de su generación y también de las que vienen detrás. “Todas las canciones tienen conceptos como el amor efímero, la necesidad de huir, el miedo a entregarse, o la sensación de ‘llegar tarde’ que cada vez nos impone más la velocidad a la que ‘pasa’ ahora la vida en todos los sentidos”, señala. En esa observación hay madurez, pero también una voluntad de traducir el presente en música sin artificios.
“El alejarse del foco y darme tiempo para crear me ha permitido escucharme, saber lo que quiero y lo que no”
Mirar atrás, en ese contexto, no supone quedarse atrapado en la nostalgia. Al contrario: cada etapa parece haber dejado una herramienta distinta para entender este momento. Auryn, explica, fue su escuela, su casa y el proyecto que marcó profundamente tanto su vida como la de quienes crecieron escuchándolos. Su carrera en solitario le enseñó paciencia, honestidad y a medir el éxito desde un lugar menos dependiente de los números. Y Mantra, por su parte, fue el impulso que le permitió regresar a la música después de años de silencio. Sobre esta última experiencia, su visión es especialmente honesta. Reconoce que no fue él quien tomó la decisión de cerrar esa etapa, y que el proyecto atravesaba un momento prometedor. Aun así, hoy lo observa con otra perspectiva. “Agradezco que esta etapa acabase, me llevo la convicción de que en la música no solo hay que trabajar muchísimo y muy duro, sino contar con esa energía única y un poco ‘metafísica’ que hace que te pasen cosas buenas y que lo que trabajas de sus frutos, que es lo que quizá echaba en falta y en lo que me enfoco ahora en mi carrera como solista”, confiesa.



Esa combinación entre intuición y disciplina convive también con su faceta más técnica. Su trabajo como director musical en formatos de gran alcance como ‘Got Talent’, ‘Mask Singer’ o ‘Drag Race España’ le ha dado una relación distinta con la música: más analítica, más amplia, más consciente de los mecanismos de la industria. Pero también le ha obligado a separar muy bien cada territorio. “Por un lado es increíble porque escucho muchísima música para hacer los repertorios, música que no escucharía de ‘motu propio’ y de repente me enseña sonidos que no esperaba. Por otro lado tengo que distinguir muy bien una labor de la otra ya que en mi carrera necesito espontaneidad e intensidad, y la televisión es más planificada y comercial. Intento no perder mi verdad como artista y distinguir muy bien cuando hago tele, y cuando cuento historias”, sostiene.
En ese sentido, esta nueva canción no solo funciona como carta de presentación de una nueva etapa, sino también como un punto de reencuentro con quienes han seguido su camino desde el principio. Antes de lanzarla, hubo otras canciones terminadas que decidió dejar fuera. No estaba dispuesto a volver de cualquier manera. Necesitaba sentir que el regreso tenía una verdad emocional y una conexión real con su público. “Hasta que no he sentido que esta canción podía reconectar con mi gente no he querido lanzar nada. Hay mucha gente que está ‘de vuelta’ conmigo, que quizá se había perdido un poco los últimos años y al llegar a ‘Superficial’ se han interesado otra vez por mi carrera”, dice.


Por ahora, el foco está puesto en definir con precisión ese sonido propio antes de abrir la puerta a colaboraciones, aunque nombres como Natalia Lacunza, Sienna o Lusillón ya aparecen en su imaginario como posibles cruces futuros. Pero incluso ahí, lo importante sigue siendo consolidar una identidad que hoy siente más cercana que nunca. Quizá por eso, cuando resume esta vuelta en una sola frase, no recurre al dramatismo ni al gran gesto. Elige, en cambio, una idea sencilla y honesta que condensa todo el recorrido reciente: “No es que me fuese, es que necesitaba perderme y reconectar”. Y en esa frase está, en realidad, el corazón completo de esta nueva etapa.










